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El mundo se repliega para seguir conectado
Por Gisela Ontiveros
GoGo /@Gittyss
Episodio 18/Pronóstico Reservado
Hay momentos en los que la historia parece detenerse.
Las guerras continúan. Las potencias repiten sus amenazas. Las negociaciones regresan una y otra vez al mismo punto. Ucrania sigue en guerra. Estados Unidos y China continúan compitiendo. Europa intenta reconstruir su capacidad de defensa. Las rutas energéticas vuelven a convertirse en espacios de presión.
Vista desde lejos, la escena internacional puede producir una sensación desconcertante: todo se mueve, pero nada parece cambiar.
Quizá estamos mirando el lugar equivocado.
Porque el cambio no siempre comienza cuando termina una guerra, cae un gobierno o se firma un nuevo tratado. A veces empieza antes: cuando los actores reconocen aquello que ya no pueden sostener, identifican lo que todavía necesitan del adversario y comienzan a proteger aquello que consideran indispensable.
Ese proceso no tiene todavía un nombre definitivo.
En Pronóstico Reservado lo observamos como una deconstrucción selectiva de la globalización.
No estamos frente a un mundo que simplemente se desconecta.
Estamos frente a un mundo que empieza a decidir de qué puede desconectarse y de qué no.
1. La sensación de que nada cambia
Ucrania ofrece una primera imagen de esta aparente inmovilidad. Durante septiembre volvieron a activarse esfuerzos diplomáticos alrededor de una guerra que continúa sin solución. Al mismo tiempo, el respaldo militar occidental no se detuvo: el 8 de septiembre, el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, informó que durante el último año los aliados habían destinado más de 10 mil millones de dólares al mecanismo PURL y a ventas militares estadounidenses para Ucrania.
Diplomacia y rearme avanzaban al mismo tiempo.
La contradicción es sólo aparente.
Porque quizá el error sea observar únicamente si los conflictos terminan. Tal vez el cambio esté ocurriendo en la manera en que las potencias comienzan a administrar conflictos que no pueden resolver sin asumir costos mayores.
Algo semejante sucede entre Estados Unidos y China. La competencia permanece, pero del 23 al 25 de septiembre Xi Jinping realizó una visita de Estado a Washington —la primera de un presidente chino a la Casa Blanca en más de una década— y ambos gobiernos volvieron a sentarse frente a frente.
Las guerras permanecen. Las rivalidades también.
Lo que comienza a cambiar son los mecanismos utilizados para administrarlas.
2. La deconstrucción selectiva de la globalización
Durante décadas, globalización significó reducir fronteras económicas: producir donde fuera más barato, financiar donde hubiera capital, comprar donde hubiera oferta y mover bienes, tecnología y datos a través de cadenas cada vez más extensas.
Ese sistema no está desapareciendo.
Está siendo sometido a una selección.
Estados y empresas continúan necesitando comercio, capital, tecnología y mercados internacionales. Pero ya no consideran igualmente aceptables todas las dependencias.
Desde enero de 2025, Estados Unidos mantiene restricciones específicas sobre determinadas inversiones estadounidenses vinculadas con China en tres sectores: semiconductores y microelectrónica, tecnologías de información cuántica e inteligencia artificial.
No prohibió toda inversión.
Separó aquellas tecnologías que considera directamente relacionadas con la seguridad nacional.
La inversión mundial, mientras tanto, no desapareció. UNCTAD registró 1.6 billones de dólares de inversión extranjera directa en 2025, un aumento de 6%. Sin embargo, las 20 principales economías receptoras concentraron más de 80% de esos flujos y los sectores estratégicos representaron 44% del valor de los nuevos proyectos, frente a 16% en 2020.
Ésa es la diferencia.
El dinero sigue circulando.
La tecnología sigue cruzando fronteras.
Las cadenas continúan funcionando.
Pero cada vez importa más qué circula, hacia dónde y bajo qué condiciones.
La globalización no se destruye.
Se reorganiza alrededor de dependencias consideradas útiles, confiables o estratégicamente tolerables.
3. Estados Unidos: la potencia de las redes
Estados Unidos conserva una combinación de capacidades difícil de reproducir: profundidad financiera, mercados de capital, tecnología de frontera, capacidad militar global y una extensa red de alianzas.
Pero también acumula vulnerabilidades.
El Fondo Monetario Internacional estimó que la economía estadounidense había crecido 2% en 2025 y proyectó para 2026 un crecimiento de 2.4% —medido del cuarto trimestre de un año al cuarto trimestre del siguiente—, con un desempleo cercano a 4%. Al mismo tiempo, el déficit fiscal federal había cerrado 2025 en 5.9% del PIB y la deuda del gobierno general había alcanzado 123.9% del PIB.
La contradicción importa.
Estados Unidos sigue siendo extraordinariamente poderoso, pero sostener ese poder se vuelve más costoso.
Su respuesta no parece consistir en abandonar el sistema internacional, sino en modificar las condiciones bajo las cuales participa en él: revisar cadenas de suministro, restringir determinadas transferencias tecnológicas, atraer producción, reforzar alianzas y exigir mayor participación de sus socios en seguridad y defensa.
Estados Unidos conserva una ventaja particular.
No necesita producirlo todo para ejercer poder.
Controla buena parte de las redes que permiten financiar, innovar, asegurar y conectar el sistema.
Pero enfrente existe otra capacidad.
China construyó una parte extraordinaria de aquello que el mundo físicamente necesita.
4. China: la potencia de la producción
China entra en esta reorganización desde una posición muy diferente.
Su fortaleza está en la escala productiva construida durante décadas. Pero el país que acumuló esa capacidad enfrenta ahora una variable menos visible: el tiempo.
Al terminar 2025, China tenía 1,404.89 millones de habitantes, 3.39 millones menos que un año antes. Durante ese mismo año nacieron 7.92 millones de personas y murieron 11.31 millones.
El segundo dato es todavía más revelador: 323.38 millones de chinos tenían 60 años o más. Representaban ya 23% de la población.
La demografía no derrumba automáticamente a una potencia.
Tampoco significa que China vaya a dejar de crecer, producir o innovar.
Pero modifica el horizonte.
Una población que envejece puede presionar el mercado laboral, el consumo, las pensiones y el gasto público precisamente cuando Beijing necesita transformar su enorme capacidad industrial en una posición internacional sostenible.
China sigue siendo un gigante.
Pero es un gigante que comenzó a mirar el reloj.
5. Lo que uno tiene y el otro necesita
Estados Unidos posee aquello que China no puede reproducir rápidamente: profundidad financiera, una moneda central para el sistema internacional, redes de seguridad, mercados de capital y posiciones dominantes en distintas tecnologías de frontera.
China posee aquello que Estados Unidos tampoco puede reconstruir de un día para otro: densidad manufacturera, infraestructura industrial, proveedores y capacidad de procesamiento en sectores estratégicos.
El comercio entre ambos muestra la paradoja.
En 2025, Estados Unidos importó bienes chinos por 308.7 mil millones de dólares y exportó a China aproximadamente 106 mil millones. El comercio bilateral de bienes todavía sumó 414.6 mil millones de dólares.
Pero hay otro dato: considerando bienes y servicios, el intercambio bilateral alcanzó 494.6 mil millones de dólares y cayó 25.1% respecto de 2024.
Las dos cosas ocurrieron al mismo tiempo.
La relación se redujo considerablemente y, aun así, siguió moviendo casi medio billón de dólares.
Eso no describe armonía.
Describe vulnerabilidad recíproca.
Ambos intentan disminuir dependencias consideradas peligrosas sin destruir aquellas que todavía generan valor.
No pueden integrarse completamente.
Tampoco pueden separarse sin pagar un costo extraordinario.
6. La reunión como reconocimiento, no como reparto
La visita de Estado de Xi Jinping a Washington en septiembre de 2026 ofreció una imagen particularmente clara de esa contradicción.
Fue la primera visita de un presidente chino a la Casa Blanca en más de una década.
Lo importante no estuvo únicamente en la ceremonia. Ambos gobiernos abordaron comercio, narcóticos, seguridad estratégica y otros asuntos donde la rivalidad puede convertirse en crisis.
Las diferencias fundamentales no desaparecieron.
Tampoco existe evidencia documental de un reparto formal del mundo o de zonas de influencia negociadas entre Washington y Beijing.
Ése es precisamente el punto.
La reunión no significó reconciliación.
Significó reconocimiento.
Reconocimiento de que la competencia continuará, pero también de que una ruptura descontrolada puede resultar más peligrosa que una rivalidad administrada.
No estamos ante la paz de los titanes.
Estamos ante su pausa.
7. Los límites de la narrativa multipolar
Durante años se habló del nacimiento de un mundo multipolar.
La expresión sigue siendo útil si significa que existen numerosos actores capaces de condicionar decisiones internacionales. Europa, India, Rusia, Brasil, Turquía, Arabia Saudita, Israel y otras potencias poseen capacidades reales.
Pero influir no es lo mismo que organizar el sistema.
La propia relación económica entre Estados Unidos y China ayuda a mostrar la diferencia. Incluso después de una caída de 25.1%, su intercambio conjunto de bienes y servicios alcanzó aproximadamente 494.6 mil millones de dólares en 2025.
Y la competencia tecnológica tampoco está produciendo dos economías completamente separadas: Washington restringe inversiones estadounidenses en sectores chinos concretos —semiconductores, cuántica e inteligencia artificial— precisamente porque la relación económica general continúa existiendo.
Eso obliga a introducir una distinción.
El mundo puede tener numerosos centros de influencia sin que todos ocupen el mismo nivel estructural.
Estados Unidos y China forman hoy el vértice principal de la competencia sistémica.
Debajo de ellos existen potencias estructurales que intentan evitar la subordinación y actores regionales que negocian simultáneamente con varios centros de poder.
No es una bipolaridad perfecta.
Tampoco una multipolaridad de equivalentes.
Es una jerarquía mucho más incómoda.
8. El antecedente: el efecto capullo
No sería la primera vez que una etapa de integración internacional produce después movimientos de repliegue.
Pero la diferencia con otras etapas históricas está en la profundidad de la integración contemporánea.
La OMC calculó en 2026 que una fragmentación del comercio mundial en bloques alineados geopolíticamente podría reducir el PIB mundial 5.1% y las exportaciones 18.6%.
En un escenario todavía más extremo —la desaparición efectiva de la cooperación multilateral y su sustitución por una red de acuerdos regionales— la pérdida estimada del PIB llegaría a 6.9% y la de las exportaciones a 26.9%.
Es decir: romper completamente el sistema tiene un precio enorme.
Por eso el movimiento contemporáneo parece distinto.
No consiste necesariamente en cerrar la puerta.
Consiste en acercar hacia el interior aquello que se considera esencial y mantener en el exterior aquello que todavía resulta conveniente.
A este movimiento lo llamamos efecto capullo.
El capullo no implica aislamiento.
Implica protección selectiva.
Y como todo mecanismo de protección, puede reducir unas vulnerabilidades mientras crea otras.
9. El laboratorio hemisférico
En América, esta reorganización comienza a adquirir una forma particularmente visible.
El 5 de marzo de 2026, Estados Unidos y México abrieron formalmente el proceso de revisión del T-MEC con una formulación que iba mucho más allá del comercio. Ambos gobiernos instruyeron a sus negociadores a estudiar medidas para reducir la dependencia de importaciones procedentes de fuera de la región, fortalecer las reglas de origen y aumentar la seguridad de las cadenas de suministro norteamericanas.
La negociación siguió avanzando en esa dirección.
Durante la tercera ronda bilateral de julio, Estados Unidos y México discutieron seguridad económica, automóviles, acero y aluminio, agricultura y otros sectores. Al concluirla, ambos gobiernos subrayaron la necesidad de fortalecer la manufactura norteamericana, reforzar las cadenas regionales y enfrentar el aprovechamiento del acuerdo por países ajenos al T-MEC.
Ahí cambia la pregunta.
Ya no se trata solamente de cuánto comercian México, Estados Unidos y Canadá.
Se trata también de quién puede producir dentro del espacio norteamericano, qué componentes pueden entrar en sus cadenas y qué dependencias comienzan a considerarse estratégicamente peligrosas.
México aparece aquí como país bisagra.
Su posición no proviene únicamente de compartir más de tres mil kilómetros de frontera con Estados Unidos. Proviene de su integración manufacturera, de las cadenas automotrices, del comercio, de la seguridad y de la posibilidad de absorber producción destinada al mercado norteamericano.
Y comienza a dibujarse una secuencia:
seguridad, alineamiento, comercio, inversión, cadenas regionales y capital.
No necesariamente porque exista un único diseñador detrás de cada paso.
Sino porque seguridad y negocio comienzan a hablar el mismo idioma.
Eso convierte al hemisferio en un laboratorio.
Estados Unidos no necesita cerrar América para intentar reorganizarla. Puede hacerlo modificando las condiciones de acceso a su mercado, las reglas de origen, las cadenas de suministro, la cooperación en seguridad y los incentivos para invertir dentro de la región.
Para México, la oportunidad es enorme.
También lo es el riesgo.
Porque la pregunta ya no será únicamente cuánto puede beneficiarse de su cercanía con Estados Unidos.
Será cuánto margen de decisión puede conservar mientras esa cercanía se vuelve cada vez más estratégica.
10. Los capullos no son iguales
Regionalización no significa que todas las regiones estén construyendo lo mismo.
Asia ofrece una prueba.
El 21 de septiembre de 2026, ASEAN informó que el comercio de mercancías con China había alcanzado 913 mil millones de dólares durante 2025, un incremento de 18.2%. China seguía siendo su principal socio comercial.
El segundo dato completa la imagen: la inversión extranjera directa procedente de China hacia ASEAN alcanzó 26.2 mil millones de dólares y convirtió a China en su tercera fuente de inversión extranjera directa.
Es difícil hablar de un mundo simplemente dividido en dos bloques cuando una de sus regiones industriales más importantes continúa profundizando esas conexiones.
El comercio permanece.
La inversión permanece.
Pero cambia la pregunta política que los acompaña.
¿De quién depende una región para producir? ¿Quién controla las tecnologías indispensables? ¿Qué rutas puede proteger? ¿Qué ocurre si una crisis interrumpe un componente crítico?
Los capullos no son bloques cerrados.
Son perímetros distintos alrededor de vulnerabilidades distintas.
11. Europa: el capullo antiguo
Europa construyó después de la Segunda Guerra Mundial uno de los sistemas regionales de protección e integración más ambiciosos de la historia.
Pero dejó incompleta una pieza: la capacidad estratégica.
La guerra en Ucrania obligó a reconsiderarla.
Los 27 miembros de la Unión Europea gastaron 418 mil millones de euros en defensa durante 2025, 20% más que el año anterior. Para 2026, la Agencia Europea de Defensa proyectó 454 mil millones.
Sin embargo, gastar más no equivale automáticamente a construir poder común.
Sólo 24% de las adquisiciones de equipo militar realizadas en 2025 fueron colaborativas.
Ahí está la contradicción europea.
Europa ya está gastando como si hubiera reconocido el peligro.
Todavía no compra como si hubiera construido una verdadera defensa común.
Y las diferencias no terminan en seguridad. A finales de septiembre, Alemania, Países Bajos, Suecia, Dinamarca, Austria y Finlandia exigieron fuertes recortes a la propuesta del siguiente presupuesto europeo. Esos seis países representan alrededor de 40% de las contribuciones al presupuesto comunitario.
Europa se protege.
Pero todavía discute quién pagará el capullo y qué deberá contener.
12. Rusia: impedir la exclusión
Rusia enfrenta un problema diferente.
La guerra de Ucrania mantiene a Moscú en el centro del cálculo europeo, pero al mismo tiempo ha profundizado la necesidad rusa de conservar mercados, compradores de energía, tecnología y respaldo político fuera de Occidente.
Eso acerca a Rusia a China.
Y ahí aparece una paradoja.
Moscú combate para preservar autonomía, influencia y capacidad de negociación frente a Occidente. Pero cuanto más prolongado es el enfrentamiento, mayores son los incentivos para depender de Beijing.
Rusia necesita impedir dos cosas al mismo tiempo: ser expulsada de la arquitectura europea y convertirse en un socio subordinado dentro de la arquitectura asiática.
Por eso Ucrania no es solamente territorio.
También es posición.
Pero existe una explicación alternativa que debemos conservar.
La prolongación de la guerra puede responder no sólo a una estrategia estructural rusa, sino también a algo mucho más inmediato: el costo político que tendría para Vladimir Putin aceptar una retirada, una derrota o un resultado que pudiera ser presentado internamente como fracaso.
Las dos explicaciones no son incompatibles.
13. India, el Golfo e Israel: hacerse indispensables
No todos los actores quieren escoger un bando.
Algunos prefieren convertirse en indispensables.
India ofrece quizá el ejemplo más visible.
En septiembre de 2026, Nueva Delhi recibió la cumbre de BRICS. El bloque ampliado volvió a reclamar mayor representación de las economías emergentes dentro de las instituciones internacionales y defendió cooperación política, financiera, tecnológica y de seguridad.
Pero mientras India ocupaba una posición central dentro de BRICS, Narendra Modi continuaba negociando con actores situados en diferentes lados del tablero.
India participa en BRICS, conserva vínculos históricos con Rusia, coopera con Estados Unidos y Europa y profundiza simultáneamente sus relaciones con las monarquías del Golfo.
No es neutralidad.
Es autonomía negociadora.
Las monarquías del Golfo operan desde otra combinación de activos: energía, capital, infraestructura, ubicación y capacidad diplomática. Israel lo hace desde seguridad, tecnología, inteligencia y una posición determinante dentro del equilibrio de Oriente Medio.
Ninguno necesita convertirse en un tercer polo equivalente a Estados Unidos o China para aumentar su poder.
Pueden hacerlo convirtiéndose en conectores.
Ésa puede ser una de las características más importantes del sistema que comienza a formarse.
Entre los grandes vértices aparecen actores cuya fuerza no consiste en sustituirlos, sino en poder negociar con varios de ellos al mismo tiempo.
En un mundo que se regionaliza sin desconectarse, conectar puede convertirse en una forma extraordinaria de poder.
La estrategia no consiste siempre en dominar una región.
A veces basta con conseguir que nadie pueda reorganizarla sin hablar contigo.
14. Ucrania, Taiwan, Irán y las rutas
Si el sistema está reorganizándose, ¿por qué permanecen abiertos tantos conflictos?
Precisamente porque algunos territorios concentran demasiados intereses como para ser resueltos fácilmente.
Taiwan es un ejemplo.
A finales de septiembre, su ministro de Defensa confirmó que las ventas estadounidenses ya acordadas continuaban, mientras un nuevo paquete valorado en aproximadamente 14 mil millones de dólares permanecía detenido en medio de las conversaciones entre Washington y Beijing.
Ormuz ofrece otro.
El estrecho, por el que tradicionalmente circula alrededor de una quinta parte del comercio mundial de petróleo y gas, volvió a convertirse en una vulnerabilidad estratégica. A finales de septiembre, Irak comenzó incluso a importar gasolina a través del puerto sirio de Baniyas para evitar el estrecho.
Ucrania conecta seguridad europea y relación con Rusia.
Taiwan conecta semiconductores, tecnología y competencia entre Estados Unidos y China.
Irán y Ormuz conectan energía, navegación, seguridad regional y precios internacionales.
Son territorios de fricción.
Y aquí aparece una idea incómoda.
La no resolución también produce estructura.
15. Inteligencia artificial, datos y control
La inteligencia artificial introduce otra frontera.
El riesgo es real.
También lo es la lucha por decidir quién establece las reglas.
El 29 de septiembre, Google, Meta, OpenAI, Nvidia, Anthropic y xAI participaron en un acuerdo voluntario anunciado en Washington para introducir controles internos y auditorías externas sobre determinados riesgos asociados con sistemas avanzados de inteligencia artificial.
No es una regulación obligatoria.
Precisamente por eso resulta interesante.
Gobiernos y empresas comienzan a construir mecanismos de control mientras todavía discuten qué riesgos deben regularse, quién debe hacerlo y hasta dónde.
La regulación puede proteger derechos, reducir riesgos y exigir responsabilidad.
Pero también puede establecer barreras de entrada, consolidar actores dominantes, limitar modelos abiertos o ampliar mecanismos de vigilancia.
Por eso la pregunta correcta no es si debemos controlar la inteligencia artificial.
La pregunta es quién controla a quienes la controlan.
El miedo puede ser auténtico y, al mismo tiempo, políticamente útil.
16. Los escenarios que se abren
Los datos económicos permiten imaginar varios caminos.
La OMC calculó que una geofragmentación del comercio mundial en bloques alineados podría reducir 5.1% el PIB mundial y 18.6% las exportaciones.
Pero el capital no ha dejado de circular.
La inversión extranjera directa mundial aumentó 6% en 2025 hasta alcanzar 1.6 billones de dólares. Sin embargo, las 20 principales economías receptoras concentraron más de 80% de esos flujos.
Las dos cifras juntas son más importantes que cada una por separado.
Fragmentar completamente el sistema cuesta demasiado.
Pero mantenerlo exactamente como estaba tampoco parece políticamente aceptable.
De ahí surgen al menos tres escenarios.
El primero es una regionalización administrada: las grandes economías protegen sectores estratégicos mientras mantienen abiertos mercados, capital y buena parte del comercio.
El segundo son capullos rígidos: seguridad, tecnología y política terminan arrastrando al comercio hacia bloques cada vez más cerrados.
El tercero es una globalización selectiva: el capital continúa cruzando fronteras, pero se concentra en territorios considerados estables, productivos, seguros o estratégicamente útiles.
Probablemente no veamos ninguno en estado puro.
Lo más probable es una combinación.
Un mundo conectado donde sea indispensable, protegido donde sea estratégico y fragmentado donde la dependencia sea considerada peligrosa.
Los capullos conservarán puertas.
Pero no todas estarán abiertas para todos.
17. El lado humano: vivir dentro del capullo
Todo esto parece lejano hasta que llega al supermercado, al empleo, a la factura de electricidad o a la frontera.
En agosto de 2026, la inflación estadounidense se situó en 3.4% anual.
Pero debajo de ese promedio existía otra realidad: la energía había aumentado 16.3% respecto del año anterior y la gasolina 27.4%.
No es una abstracción geopolítica.
Es el precio que una familia encuentra cuando llena el tanque.
Lo mismo ocurre con migración, empleo y seguridad.
Cuando los gobiernos hablan de resiliencia, fronteras, autonomía estratégica o seguridad económica, esas expresiones terminan convirtiéndose en decisiones sobre quién puede entrar, dónde se instala una fábrica, qué empleo desaparece, qué tecnología puede utilizarse y qué información debe entregar un ciudadano.
Ahí aparece el capullo humano.
Las sociedades también buscan protección.
Ante la incertidumbre económica, la guerra, la migración, el cambio tecnológico y la sensación de pérdida de control, aumenta la demanda de orden.
Pero el capullo contiene una paradoja.
Puede proteger a quienes están dentro mientras aumenta la vulnerabilidad de quienes permanecen fuera.
Y existe un riesgo todavía mayor.
Que una sociedad termine aceptando indefinidamente miedo a cambio de protección.
El efecto capullo puede conservar a una sociedad durante una crisis.
No puede sustituir indefinidamente la esperanza.
18. Nadie dirige por completo el nuevo orden
Entonces, ¿existe ya un nuevo orden mundial?
Todavía no.
Lo que vemos no es una arquitectura terminada ni un reparto formal del planeta.
Es una obra en construcción.
Estados Unidos y China compiten, pero vuelven a sentarse cuando el costo de una ruptura comienza a superar el beneficio de la confrontación.
Europa aumenta su gasto militar hasta niveles inéditos, pero sigue discutiendo cómo comprar conjuntamente y cómo financiar sus prioridades.
El comercio puede fragmentarse, pero la OMC advierte que una ruptura en bloques tendría costos extraordinarios.
Mientras tanto, la inversión internacional sigue creciendo, aunque cada vez se concentra más en determinados países y sectores.
Rusia intenta evitar su exclusión.
India busca autonomía.
Las potencias regionales intentan hacerse indispensables.
México negocia su posición dentro de un espacio norteamericano cada vez más estratégico.
Y las sociedades buscan protección frente a un futuro que todavía no consiguen reconocer.
No estamos observando una multipolaridad de actores equivalentes.
Tampoco una nueva Guerra Fría perfectamente bipolar.
Lo que comienza a dibujarse es una estructura jerárquica, interdependiente y desigual.
Estados Unidos y China ocupan el nivel superior de la competencia.
Debajo de ellos, potencias estructurales intentan conservar autonomía.
Más abajo, países bisagra negocian acceso, seguridad, inversión y posición.
Y alrededor de todos ellos permanecen territorios de fricción donde el sistema prueba continuamente sus límites.
La globalización tampoco ha terminado.
Se está deconstruyendo selectivamente.
Se conservan mercados, capital, conocimiento, comercio y tecnología cuando generan valor.
Se regionalizan o protegen energía, seguridad, datos, cadenas productivas, infraestructura y recursos estratégicos cuando la dependencia comienza a percibirse como amenaza.
Es un sistema conectado.
Pero menos confiado.
Pronóstico Reservado
Nuestra hipótesis se fortalecerá si durante los próximos años observamos acuerdos parciales entre Estados Unidos y China que permitan administrar la competencia sin eliminarla; más producción e infraestructura desplazándose hacia regiones consideradas confiables; una Europa intentando convertir gasto en capacidad estratégica; una Rusia obligada a equilibrar su necesidad de China con el temor a depender excesivamente de ella; países bisagra negociando simultáneamente con varios centros de poder; y controles tecnológicos, financieros, fronterizos y comerciales justificados cada vez más en nombre de la seguridad.
La hipótesis comenzaría a debilitarse si las grandes potencias abandonaran esos mecanismos de administración y avanzaran hacia una ruptura económica o militar directa.
Porque ésta es la diferencia fundamental.
Durante años nos dijeron que el mundo que conocíamos sería sustituido por otro.
Quizá imaginamos que podríamos reconocer el momento exacto.
Un tratado.
Una guerra.
Una cumbre.
Una fecha.
Pero los órdenes internacionales rara vez nacen de esa manera.
Primero aparecen las grietas.
Después, las protecciones.
Luego cambian las rutas del dinero, la producción, la tecnología y la seguridad.
Y sólo mucho después descubrimos que ya estábamos viviendo dentro de algo distinto.
El nuevo orden todavía no existe como edificio terminado.
Lo que existe es la obra: regiones que se protegen, potencias que reconocen sus límites y sociedades que esperan saber qué lugar ocuparán dentro de aquello que se está construyendo.
Nadie dirige completamente este proceso.
Pero todos estamos empezando a vivir dentro de él.
BIBLIOGRAFÍA Y FUENTES
Bloque 1 — La sensación de que nada cambia
NATO. “NATO Secretary General welcomes new support for Ukraine, urges nations to continue to step up.” 8 de septiembre de 2026.
https://www.nato.int/en/news-and-events/articles/news/2026/09/08/nato-secretary-general-welcomes-new-support-for-ukraine-urges-nations-to-continue-to-step-up
The White House. “President Trump, First Lady Conclude Historic China State Visit.” 25 de septiembre de 2026.
https://www.whitehouse.gov/releases/2026/09/president-trump-first-lady-conclude-historic-china-state-visit/
Bloque 2 — La deconstrucción selectiva de la globalización
U.S. Department of the Treasury. “Outbound Investment Security Program.” Programa vigente desde el 2 de enero de 2025.
https://home.treasury.gov/policy-issues/international/outbound-investment-program
UN Trade and Development — UNCTAD. “World Investment Report 2026: International investment in a turbulent era.” 7 de julio de 2026.
https://unctad.org/publication/world-investment-report-2026-international-investment-turbulent-era
UNCTAD. “Global investment rises 6% to $1.6 trillion, but development gains remain uneven.” 7 de julio de 2026.
https://unctad.org/press-material/global-investment-rises-6-16-trillion-development-gains-remain-uneven
Bloque 3 — Estados Unidos: la potencia de las redes
International Monetary Fund. “IMF Executive Board Concludes 2026 Article IV Consultation with the United States.” 2 de abril de 2026.
https://www.imf.org/en/news/articles/2026/04/01/pr-26102-usa-imf-executive-board-concludes-2026-article-iv-consult
International Monetary Fund. “United States: 2026 Article IV Consultation — Staff Report.” IMF Staff Country Reports, 2026, núm. 076.
https://www.elibrary.imf.org/view/journals/002/2026/076/002.2026.issue-076-en.xml
Bloque 4 — China: la potencia de la producción
National Bureau of Statistics of China. “National Economy Pushed Forward with Innovation-led and High-quality Development and Expected Targets Achieved Successfully in 2025.” 19 de enero de 2026.
https://www.stats.gov.cn/english/PressRelease/202601/t20260119_1962328.html
National Bureau of Statistics of China. “Statistical Communiqué of the People’s Republic of China on the 2025 National Economic and Social Development.” 28 de febrero de 2026.
https://www.stats.gov.cn/sj/zxfb/202602/t20260228_1962662.html
Bloque 5 — Lo que uno tiene y el otro necesita
Office of the United States Trade Representative. “The People’s Republic of China — China Trade Summary.” Datos de comercio correspondientes a 2025.
https://www.ustr.gov/countries-regions/china-mongolia-taiwan/peoples-republic-china
U.S. Department of the Treasury. “Outbound Investment Security Program.”
https://home.treasury.gov/policy-issues/international/outbound-investment-program
Bloque 6 — La reunión como reconocimiento, no como reparto
The White House. “President Trump, First Lady Conclude Historic China State Visit.” 25 de septiembre de 2026.
https://www.whitehouse.gov/releases/2026/09/president-trump-first-lady-conclude-historic-china-state-visit/
The White House. “Fact Sheet: President Donald J. Trump Advances a Fair and Reciprocal Relationship with China While Hosting Historic State Visit.” 25 de septiembre de 2026.
https://www.whitehouse.gov/fact-sheets/2026/09/fact-sheet-president-donald-j-trump-advances-a-fair-and-reciprocal-relationship-with-china-while-hosting-historic-state-visit/
Bloque 7 — Los límites de la narrativa multipolar
Office of the United States Trade Representative. “The People’s Republic of China — China Trade Summary.”
https://www.ustr.gov/countries-regions/china-mongolia-taiwan/peoples-republic-china
U.S. Department of the Treasury. “Outbound Investment Security Program.”
https://home.treasury.gov/policy-issues/international/outbound-investment-program
Bloque 8 — El antecedente: el efecto capullo
World Trade Organization. “World Trade Report 2026 — Executive Summary.”
https://www.wto.org/english/res_e/publications_e/world-trade-report-2026_execsum_e.htm
Organización Mundial del Comercio. “Informe sobre el Comercio Mundial 2026 — Resumen ejecutivo.”
https://www.wto.org/spanish/res_s/publications_s/world-trade-report-2026_execsum_s.htm
Bloque 9 — El laboratorio hemisférico
Office of the United States Trade Representative. “The United States and Mexico Launch Review Process of the USMCA.” 5 de marzo de 2026.
https://ustr.gov/about/policy-offices/press-office/press-releases/2026/march/united-states-and-mexico-launch-review-process-usmca
Office of the United States Trade Representative. “The United States and Mexico Announce Next Steps in Bilateral Discussions in Advance of the USMCA Joint Review.” 18 de marzo de 2026.
https://www.ustr.gov/about/policy-offices/press-office/press-releases/2026/march/united-states-and-mexico-announce-next-steps-bilateral-discussions-advance-usmca-joint-review
Office of the United States Trade Representative. “The United States and Mexico Conclude First Bilateral Round Related to the Joint Review of the USMCA.” 29 de mayo de 2026.
https://ustr.gov/about/policy-offices/press-office/press-releases/2026/may/united-states-and-mexico-conclude-first-bilateral-round-related-joint-review-usmca
Office of the United States Trade Representative. “Joint Statement from Ambassador Jamieson Greer and Mexican Secretary of Economy Marcelo Ebrard.” 23 de julio de 2026.
https://ustr.gov/about/policy-offices/press-office/press-releases/2026/july/joint-statement-ambassador-jamieson-greer-and-mexican-secretary-economy-marcelo-ebrard
Bloque 10 — Los capullos no son iguales
ASEAN. “Joint Media Statement of the Twenty Fifth AEM-MOFCOM Consultation.” 21 de septiembre de 2026.
https://asean.org/joint-media-statement-of-the-twenty-fifth-aem-mofcom-consultation/
Bloque 11 — Europa: el capullo antiguo
European Defence Agency. “EU defence spending: €418 billion in 2025, projected to €454 billion in 2026.” 16 de julio de 2026.
https://eda.europa.eu/news-and-events/news/2026/07/16/eu-defence-spending—418-billion-in-2025–projected-to–454-billion-in-2026
Financial Times. “Germany issues EU budget ultimatum.” Septiembre de 2026.
https://www.ft.com/content/3b829a46-3eae-4c20-94db-a79c38d0be4c
Bloque 12 — Rusia: impedir la exclusión
Nota editorial: este bloque formula principalmente una interpretación estructural PR sobre la posición rusa entre Europa y China. Antes de publicación definitiva conviene mantener asociadas las fuentes específicas utilizadas para comercio Rusia-China, energía y evolución de la guerra. No se atribuye a ninguna fuente externa la hipótesis PR de que Moscú busca evitar simultáneamente exclusión europea y subordinación asiática.
Bloque 13 — India, el Golfo e Israel: hacerse indispensables
Nota editorial: el bloque utiliza a India, las monarquías del Golfo e Israel como casos de autonomía negociadora y capacidad de conexión. La interpretación “hacerse indispensables” pertenece a Pronóstico Reservado. Para la publicación definitiva conviene incorporar aquí la declaración oficial de la cumbre BRICS de Nueva Delhi y las referencias bilaterales India–Golfo que acompañaron la cumbre, conservando únicamente hechos documentados.
Bloque 14 — Ucrania, Taiwan, Irán y las rutas
Associated Press. “Taiwan says US arms sales to island are unchanged, but a $14B package remains on hold.” Septiembre de 2026.
https://apnews.com/article/93e85b8f22662ae21b5a5b2dadff5b3b
Associated Press. “Iraq begins importing gasoline via Syrian port to bypass the closed Strait of Hormuz.” Septiembre de 2026.
https://apnews.com/article/2be4e63dc6f59c0e2b338c1a1cf425ca
Bloque 15 — Inteligencia artificial, datos y control
Associated Press. “Trump says top tech firms have signed accord to ‘self-police’ AI development.” 29 de septiembre de 2026.
https://apnews.com/article/595796511f110fc006cca0d01329733e
U.S. Department of the Treasury. “Outbound Investment Security Program.” Restricciones en semiconductores, computación cuántica e inteligencia artificial.
https://home.treasury.gov/policy-issues/international/outbound-investment-program
Bloque 16 — Los escenarios que se abren
Organización Mundial del Comercio. “Informe sobre el Comercio Mundial 2026 — Resumen ejecutivo.”
https://www.wto.org/spanish/res_s/publications_s/world-trade-report-2026_execsum_s.htm
Organización Mundial del Comercio. “Informe sobre el comercio mundial: una reforma comercial impulsará el crecimiento; la inacción podría provocar una caída del 10% del PIB mundial.” 15 de septiembre de 2026.
https://www.wto.org/spanish/news_s/news26_s/wtr_15sep26_483_s.htm
UN Trade and Development — UNCTAD. “World Investment Report 2026: International investment in a turbulent era.” 7 de julio de 2026.
https://unctad.org/publication/world-investment-report-2026-international-investment-turbulent-era
UNCTAD. “La inversión mundial aumenta un 6% hasta 1,6 billones de dólares, pero su impacto en el desarrollo sigue siendo desigual.” 7 de julio de 2026.
https://unctad.org/es/news/la-inversion-mundial-aumenta-un-6-hasta-16-billones-de-dolares-pero-su-impacto-en-el
Bloque 17 — El lado humano: vivir dentro del capullo
U.S. Bureau of Labor Statistics. “Consumer Price Index — August 2026.” Publicado el 11 de septiembre de 2026.
https://www.bls.gov/news.release/cpi.htm
U.S. Bureau of Labor Statistics. “12-month percentage change, Consumer Price Index, selected categories — August 2026.”
https://www.bls.gov/charts/consumer-price-index/consumer-price-index-by-category.htm
Bloque 18 — Nadie dirige por completo el nuevo orden
Este bloque es la síntesis de la hipótesis de Pronóstico Reservado y se apoya transversalmente en las fuentes anteriores. Como referencias principales:
The White House. Visita de Estado China–Estados Unidos, septiembre de 2026.
https://www.whitehouse.gov/releases/2026/09/president-trump-first-lady-conclude-historic-china-state-visit/
European Defence Agency. Defence Data 2025–2026.
https://eda.europa.eu/news-and-events/news/2026/07/16/eu-defence-spending—418-billion-in-2025–projected-to–454-billion-in-2026
World Trade Organization. World Trade Report 2026.
https://www.wto.org/spanish/res_s/publications_s/world-trade-report-2026_execsum_s.htm
UN Trade and Development — UNCTAD. World Investment Report 2026.
https://unctad.org/publication/world-investment-report-2026-international-investment-turbulent-era

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