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Por Gisela Cecilia Ontiveros/ GoGo @Gittyss

Geopolítica, atención y ciudadanía dentro de un mundo bajo presión constante

“Tal vez el problema contemporáneo ya no sea una sola crisis… sino un sistema entero aprendiendo a vivir bajo tensión permanente.”

Abro otra vez la libreta dorada. Y lo primero que encuentro no es una crisis aislada, sino una costumbre nueva del mundo: vivir bajo presión sin detenerse. En marzo de 2026 la inflación interanual de la OCDE subió a 4,0%, y la propia organización proyecta un crecimiento global de 2,9% para 2026 bajo la condición de que la perturbación energética en Medio Oriente sea temporal. Al mismo tiempo, el FMI calcula que la deuda pública global rozó 94% del PIB en 2025 y que podría alcanzar 100% en 2029. Es decir: el sistema no se ha roto, pero ya funciona con menos margen, menos holgura y menos capacidad de absorber errores.

Los puntos de presión del mund

Hoy la tensión global tiene puntos de presión muy concretos. Ormuz sigue siendo uno de ellos: en 2024 y el primer trimestre de 2025 por esa vía pasó más de una cuarta parte del comercio marítimo mundial de petróleo, cerca de una quinta parte del consumo global de petróleo y alrededor de una quinta parte del comercio mundial de gas natural licuado. El 3 de mayo de 2026, el Comando Central de Estados Unidos anunció apoyo al “Project Freedom” para restaurar la navegación comercial en esa zona. Y mientras tanto, UNCTAD documenta que el tonelaje por el Canal de Suez seguía 70% por debajo del promedio de 2023 y que los barcos que antes cruzaban el Mar Rojo en días ahora rodean África durante semanas. Cuando una ruta crítica cambia, no solo cambia el mapa: cambian seguros, tiempos, combustible, inflación y cálculo político.

Europa tampoco está fuera de ese campo de tensión. SIPRI estima que el gasto militar mundial alcanzó 2,887 billones de dólares en 2025 y que Europa elevó su gasto 14% en un solo año. Al mismo tiempo, la Comisión Europea describe a Alemania como una economía estancada durante cinco años: entre 2019 y 2024 su crecimiento real acumulado fue apenas 0,3%, y en 2024 el PIB cayó 0,2%. Es una combinación incómoda: más gasto estratégico con menos dinamismo estructural. Y en México, la relación con Estados Unidos añadió un nuevo foco de fricción cuando el Departamento de Justicia acusó formalmente el 29 de abril de 2026 al gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y a otros funcionarios por presuntos delitos de narcotráfico y armas, en un contexto en el que México sigue siendo uno de los dos mayores socios comerciales de Estados Unidos y fue en 2024 su principal fuente de importaciones.

La atención como campo de tensión

La atención dejó de ser un asunto individual. Ya es infraestructura. DataReportal estima que en abril de 2026 había 6,12 mil millones de usuarios de internet y 5,79 mil millones de identidades activas en redes sociales; eso equivale a cerca de siete de cada diez habitantes del planeta usando redes cada mes. El usuario medio pasa 33 horas y 13 minutos por semana consumiendo medios en línea y 18 horas y 36 minutos en redes sociales. Esto no significa solo más conexión. Significa más exposición, más interrupción y más competencia por el tiempo psíquico de las personas.

La presión ya no llega solamente desde los hechos, sino desde la forma en que son empaquetados, empujados y repetidos. La OMS Europa reportó que el uso problemático de redes sociales entre adolescentes subió de 7% en 2018 a 11% en 2022, y añadió que 12% está en riesgo de juego problemático. La UNESCO advierte, además, que las plataformas digitales amplifican invasión de privacidad, distracción en el aprendizaje y ciberacoso, con efectos particularmente dañinos sobre el bienestar y las oportunidades de las niñas. Así que la atención no es ya solo un mercado: es un campo de tensión donde se juegan aprendizaje, estabilidad afectiva y capacidad de juicio.

La política y la distancia con la sociedad

La crisis política contemporánea no consiste solo en que la gente esté molesta. Consiste en que los canales de representación funcionan con menos fe y menos paciencia. Freedom House registró la vigésima caída consecutiva de la libertad global en 2025, con 54 países en deterioro y solo 35 en mejora. International IDEA, por su parte, sostiene que más de la mitad de los países evaluados cayeron en al menos una dimensión del desempeño democrático en los últimos cinco años. La democracia no desaparece de golpe; se erosiona por capas, por fatiga y por pérdida de confianza.

En América Latina la paradoja es aún más nítida. Latinobarómetro 2024 afirma que el deterioro democrático regional se detiene y se revierte parcialmente, y muestra un apoyo “churchilliano” a la democracia de 69% en la región. Pero ese apoyo más difuso no siempre se traduce en respaldo explícito y estable a las instituciones. En México, por ejemplo, el apoyo explícito a la democracia aparece por debajo de 50%, en 49%. La OCDE agrega otra capa de diagnóstico: solo 25% siente que personas como ellas tienen voz en las decisiones de gobierno; apenas 36% cree que los gobiernos nacionales rinden cuentas a los legislativos; y solo 19% expresa confianza alta o moderadamente alta en los partidos políticos. No es apatía pura. Es disociación: se sigue esperando algo de la democracia, pero se confía poco en sus intermediarios.

Lo que sigue moviéndose debajo del ruido

Debajo del ruido de la noticia diaria siguen ocurriendo transformaciones más profundas. UNCTAD recuerda que el transporte marítimo mueve más de 80% del comercio mundial. En 2024 el comercio marítimo creció 2,2% en volumen, pero las toneladas-milla crecieron 5,9% por el alargamiento de rutas, y el recorrido medio de los viajes pasó de 4.831 millas en 2018 a 5.245 en 2024. Para 2025, UNCTAD prevé que el crecimiento del comercio marítimo se desacelere a 0,5%. El mensaje es claro: el sistema sigue circulando, sí, pero cada vez con más rodeos.

A esto se superpone la nueva geología del poder. UNCTAD estima que la demanda global de cobre crecerá más de 40% hacia 2040 y que podrían requerirse 80 nuevas minas y 250 mil millones de dólares en inversión hacia 2030. Y la AIE calcula que los centros de datos consumieron ya unos 415 TWh en 2024, equivalentes a 1,5% de la electricidad mundial, con proyecciones cercanas a 945 TWh en 2030. La transición energética y la transición digital no son dos procesos separados: están compitiendo por los mismos minerales, la misma energía y la misma infraestructura.

Los actores dentro del sistema

Cuando uno pregunta quién mueve hoy el sistema, la respuesta ya no cabe solo en la vieja lista de Estados, partidos y mercados. Stanford HAI reporta que la industria produjo más de 90% de los modelos de IA notables en 2025. Además, en ese mismo año la inversión privada en IA creció 127,5%, la IA generativa capturó casi la mitad del financiamiento privado del sector y 88% de las organizaciones encuestadas declaró usar IA. No estamos viendo solamente innovación. Estamos viendo concentración de capacidad técnica, financiera y simbólica.

Esa concentración también tiene una geografía. Stanford HAI indica que Estados Unidos alberga 5.427 centros de datos, más de diez veces cualquier otro país, mientras una sola fundición taiwanesa, TSMC, fabrica la mayoría de los chips líderes. Es decir: la infraestructura del nuevo poder es privada, intensiva en capital y altamente dependiente de pocos nodos. En este contexto, hablar de “actores” ya no basta. Hay que hablar de arquitecturas de dependencia.

La sociedad saturada

La saturación social ya no puede describirse solo como cansancio anecdótico. La OMS estima que en 2021 casi una de cada siete personas en el mundo —1,1 mil millones— vivía con un trastorno mental. Y aunque existen tratamientos eficaces, la propia OMS subraya que la mayoría no accede a cuidados efectivos. Cuando una sociedad vive sobreestimulada, pero con sistemas insuficientes para contener el daño, la saturación deja de ser emocional y se vuelve estructural.

En adolescentes, la alerta es todavía más clara. La OMS Europa detectó un aumento del uso problemático de redes sociales y del riesgo de juego problemático; la UNESCO advierte que las plataformas no solo distraen, también modelan estereotipos, afectan autoestima y estrechan horizontes de aprendizaje. Una sociedad saturada no es solo una sociedad informada en exceso. Es una sociedad con menos silencio, menos procesamiento y menos reserva interior.

El cable tenso

La imagen que mejor resume este momento no es la del derrumbe, sino la del cable tensado. La OCDE mostró una inflación de 4,0% en marzo de 2026, impulsada en gran medida por energía. UNCTAD afirma que la volatilidad de los fletes se está volviendo la norma. Y el FMI advierte que la deuda pública global podría llegar a 100% del PIB en 2029, antes de lo que se proyectaba hace un año. Esto importa porque cada shock nuevo entra ahora en un sistema menos flexible que antes: con más deuda, más costo logístico, más sensibilidad energética y más incertidumbre geopolítica.

Por eso la estabilidad actual es engañosa. No es estabilidad robusta. Es estabilidad administrada. Parece firme desde lejos, pero depende de que no fallen demasiadas piezas a la vez: una ruta, un suministro, un banco central, una red eléctrica, una cadena política de confianza. Y cada pieza hoy pesa más que antes.

La pregunta humana

Entonces la pregunta de fondo ya no es solamente geopolítica. Es humana. ¿Qué tipo de ciudadanía se produce en un mundo así? La OCDE muestra que solo 25% siente que tiene voz política, pero Latinobarómetro también muestra que 50% en la región todavía cree que no puede haber democracia sin partidos políticos, aunque la confianza en los partidos sea bajísima. Ese desajuste importa: la gente no ha renunciado del todo a la mediación democrática, pero sí ha dejado de suponer que sus mediadores la representan de verdad.

Mi respuesta, y con esto cierro la libreta por hoy, es que el reto no consiste en perseguir una imposible ausencia de tensión. Consiste en no dejar que la tensión nos vacíe por dentro. Habrá que defender atención, criterio, memoria y capacidad de vínculo. Habrá que distinguir entre urgencia real y alarma manufacturada. Habrá que pedir instituciones más responsables, pero también hábitos más deliberativos. El sistema puede seguir tensándose; la pregunta es si nosotros seguimos pensando con profundidad o si ya empezamos a reaccionar por reflejo. Y en ese punto, la verdadera actualización no es solo del episodio. Es de la manera en que habitamos el mundo. 

Bibliografía comentada

Las referencias siguientes priorizan documentos oficiales y, cuando fue posible, versiones en español o materiales de organismos multilaterales con salida en español.

  • Texto base del episodio 16 aportado por la solicitante.
  • OCDE, Consumer Prices, OECD – Updated: 6 May 2026.
  • OCDE, OECD Economic Outlook, Interim Report March 2026.
  • FMI, Fiscal Monitor, April 2026: Fiscal Policy under Pressure: High Debt, Rising Risks.
  • EIA, Amid regional conflict, the Strait of Hormuz remains critical oil chokepoint.
  • CENTCOM, U.S. Military Supports Launch of Project Freedom in Strait of Hormuz.
  • UNCTAD, Review of Maritime Transport 2025 y nota de síntesis Maritime trade under pressure – growth set to stall in 2025.
  • UNCTAD, Global Trade Update May 2025: Focus on critical minerals – copper in the new green and digital economy; además, dossier temático sobre minerales críticos.
  • SIPRI, Trends in World Military Expenditure, 2025 y comunicado de abril de 2026.
  • Comisión Europea, 2025 In-Depth Review Germany.
  • U.S. Department of Justice, Governor of Sinaloa and Nine Other Current and Former Mexican Officials Charged With Drug Trafficking and Weapons Offenses.
  • USTR, Mexico.
  • UIT, Statistics: Almost three-quarters of the population are online.
  • DataReportal, Digital Around the World y Digital 2026: 2 in 3 people on Earth now use social media.
  • OMS, Mental disorders; Over a billion people living with mental health conditions; y OMS Europa, Teens, screens and mental health.
  • UNESCO GEM Report, Un nuevo informe de la UNESCO advierte que las redes sociales afectan al bienestar, el aprendizaje y las opciones profesionales de las niñas.
  • Latinobarómetro 2024, Informe y resultados comparados sobre democracia y partidos.
  • OCDE, Encuesta de la OCDE sobre los determinantes de la confianza en las instituciones públicas de América Latina y el Caribe. Resultados 2025.
  • Freedom House, Freedom in the World 2026: The Growing Shadow of Autocracy.
  • International IDEA, The Global State of Democracy 2025: Democracy on the Move.
  • Stanford HAI, The 2026 AI Index Report y capítulos de economía e I+D.
  • AIE, Energy and AI: Energy demand from AI
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