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Crónica de un invierno global

Por Gisela Ontiveros  @Gittyss

Causa México/Pronóstico Reservado 

Enero y la pregunta que no se va

Enero siempre llega con una crudeza particular. El frío no solo se siente en las calles; se mete en los huesos y, de algún modo, también en la conversación pública. En este enero, mientras el año apenas comienza, la pregunta flota con insistencia: ¿algo se está rompiendo en el mundo?

No es una pregunta nacida del pánico. Los mercados siguen abiertos, el comercio internacional no se ha detenido y el dólar continúa circulando como la moneda central del sistema global. Sin embargo, la sensación de estabilidad que durante décadas acompañó a ese orden ya no está ahí. Algo se ha movido. No de forma abrupta, sino lenta, como esas grietas que aparecen en los muros antiguos antes de que alguien decida mirarlas de frente.

El dólar: demasiado grande para caer, demasiado pesado para ignorar

Conviene empezar por los datos, porque en tiempos de incertidumbre los datos funcionan como abrigo. Hoy, el dólar sigue representando alrededor del 58 % de las reservas internacionales de los bancos centrales y más del 80 % del comercio internacional —energía, materias primas, deuda— continúa denominándose en esa moneda.

Estas cifras descartan la idea de un colapso inmediato. Cuando una moneda cae, deja de usarse, deja de guardarse y deja de ser creída. Nada de eso ha ocurrido todavía.

Pero hay otros números que pesan más que el frío de enero. La deuda pública de Estados Unidos supera ya los 38 billones de dólares, más del 120 % de su producto interno bruto. El dólar sigue siendo el eje del sistema, sí, pero sostener el orden que lo respalda es cada vez más costoso. No estamos ante una caída libre, sino ante un desgaste persistente.

Cuando la economía cotidiana deja de tranquilizar

Ese desgaste se filtra a la vida cotidiana. La inflación global promedio se mantiene por encima del 4 %, y en muchas economías emergentes supera el 6 %. Al mismo tiempo, en Estados Unidos los depósitos bancarios rinden menos que la inflación real, erosionando el poder adquisitivo incluso cuando no hay crisis declarada.

Ahorrar ya no tranquiliza como antes. Invertir no está al alcance de todos. Y no hacer nada tampoco protege. El sistema sigue ahí, pero dejó de ofrecer certezas automáticas.

Mientras reviso cifras y reportes, no puedo evitar pensar en quienes no hablan de reservas internacionales ni de política monetaria, pero sí sienten cómo el dinero alcanza menos. El desgaste no es abstracto. Se vive en el supermercado, en la renta, en la sensación de que el futuro se volvió más estrecho.

La Reserva Federal y el tiempo como estrategia

En Washington, esta realidad ha obligado a un cambio de enfoque. Con una deuda de ese tamaño, la política monetaria ya no puede pensarse como en las décadas de expansión. No es casual que el liderazgo que se perfila para la Reserva Federal tenga experiencia directa en la gestión de la crisis financiera de 2008, un momento de contención y control de daños, no de crecimiento exuberante.

El mensaje implícito es claro: ahora no se trata de correr, sino de resistir. Un dólar ligeramente más débil deja de ser un error para convertirse en una herramienta que permite licuar deuda, recuperar competitividad y, sobre todo, ganar tiempo.

El hemisferio como refugio estratégico

Ese tiempo se busca también en el terreno geopolítico. Más del 65 % del comercio exterior de Estados Unidos se concentra en América del Norte y el Caribe. No es un dato menor. Explica por qué el énfasis vuelve al hemisferio, a lo cercano, a lo controlable.

Groenlandia importa por sus minerales críticos y por rutas árticas capaces de reducir hasta en un 40 % los tiempos de transporte entre Asia y Europa. Panamá importa por logística. Venezuela, por energía. No hay aquí un repliegue del mundo, sino un reordenamiento desde el centro hacia los bordes inmediatos.

México: el lugar incómodo en el tablero

En ese tablero, México ocupa un lugar incómodo y decisivo. Más del 80 % de sus exportaciones tienen como destino Estados Unidos y millones de empleos, además de las remesas, dependen directamente de esa relación.

Estos datos hacen inviable cualquier ilusión de autonomía plena. México no puede jugar a varios bandos sin pagar un precio, no por ideología, sino por geografía y estructura económica. En un momento en que Estados Unidos busca asegurar su entorno, la ambigüedad estratégica se convierte en riesgo. No es una discusión teórica; es una realidad concreta.

China y Rusia: presión sin reemplazo

China y Rusia continúan presionando el orden existente, pero los datos imponen límites claros a su papel como alternativas sistémicas. China crece hoy por debajo del 5 % y arrastra una crisis inmobiliaria que representa entre el 25 % y el 30 % de su PIB. Rusia depende en más de un 40 % de los ingresos energéticos, lo que restringe su margen fiscal y monetario.

Ambos actores pueden tensionar el sistema, fragmentarlo, encarecerlo, pero no tienen todavía la profundidad financiera necesaria para sustituirlo. No estamos ante un cambio de hegemonía, sino ante una disputa por tiempo.

El oro y los BRICS: protección, no arquitectura

Los países BRICS han incrementado sus reservas de oro a máximos históricos desde 2022. Sin embargo, el oro representa menos del 15 % de sus reservas totales. Funciona como un seguro frente a la incertidumbre, no como una arquitectura monetaria alternativa.

Protege, pero no organiza el comercio mundial.

Banca y confianza: el desgaste invisible

Desde 2023 han quebrado bancos regionales aislados en Estados Unidos, no bancos sistémicos. Los mecanismos de contención han funcionado. Sin embargo, la confianza global en gobiernos, instituciones financieras y grandes corporaciones se encuentra en mínimos históricos.

El sistema financiero no está cayendo desde el punto de vista técnico, pero está perdiendo legitimidad social. Y la legitimidad es una variable crítica cuando se pide a las sociedades que acepten inflación persistente, menor poder adquisitivo y ajustes prolongados.

Irán y el riesgo del desborde: cuando el problema no es la causa, sino el momento

En sistemas que ya están tensos, el mayor peligro no suele ser lo previsible, sino aquello que puede desbordar el cálculo.

Hoy, uno de esos puntos de tensión es Irán.

No porque una guerra sea inevitable, sino porque cualquier escalamiento en Medio Oriente impactaría de inmediato en dos variables críticas: energía y percepción de riesgo. Aproximadamente una quinta parte del petróleo que se comercia en el mundo pasa por el Estrecho de Ormuz. No hace falta un conflicto abierto para que esa arteria se vea afectada; basta con tensión sostenida.

En un sistema ya desgastado, un evento así no crea el problema. Lo acelera.

Los papeles Epstein y la erosión de la autoridad

En este contexto reaparecen los llamados papeles Epstein. No explican la economía, pero explican el clima. La liberación de documentos judiciales que involucran a élites políticas, financieras y mediáticas coincide con un momento de profunda erosión de la confianza.

Epstein no derrumba monedas ni quiebra bancos, pero erosiona autoridad moral. En periodos de ajuste, esa erosión cumple una función incómoda: el sistema se purga sin romperse.

¿Colapso o ciclo largo?

Frente a este panorama surge la objeción inevitable: ¿y si el miedo es exagerado?

Los datos ayudan a poner las cosas en perspectiva. No hay hiperinflación, no hay cierre de mercados globales, no hay colapso del comercio internacional. Históricamente, los grandes sistemas monetarios atraviesan ajustes de diez o veinte años antes de transformarse.

Lo que estamos viviendo se parece más a una transición incómoda que a un derrumbe inminente.

Un cierre para este invierno

Así, en este enero frío, la conclusión no es apocalíptica, pero tampoco tranquilizadora. El dólar no está colapsando. El sistema financiero global no se está derrumbando. Pero el orden que sostuvo esa estabilidad durante décadas muestra signos claros de desgaste.

Estados Unidos no se retira; se reordena defensivamente. China y Rusia presionan, pero no reemplazan. México queda atrapado en un tablero asimétrico del que no puede escapar.

El mayor riesgo no es el colapso inmediato, sino el error de cálculo en un sistema donde la confianza ya no acompaña al poder.

Quizá no estamos asistiendo al final de un sistema, sino al final de una forma de habitarlo. Tal vez el desgaste que hoy incomoda sea también una oportunidad silenciosa para imaginar otras prioridades, otros equilibrios, otras maneras de medir el éxito que no pasen solo por la deuda, la velocidad o el crecimiento infinito.

Mientras los grandes actores mueven fichas y los mapas vuelven a dibujarse, millones de personas siguen levantándose temprano, trabajando, ahorrando lo que pueden, soñando lo justo. No sueñan con hegemonías ni monedas de reserva. Sueñan con estabilidad, con tiempo, con un poco de aire.

El mundo no está cayendo.

Está buscando un nuevo equilibrio.

Y a veces, incluso en el frío más duro de enero, pensar y soñar con algo distinto también es una forma de resistencia.

Si este contenido te ha hecho descubrir una nueva perspectiva de como se ordena el mundo, compártelo con los tuyos. 

Gracias por estar aquí! 

📚 BIBLIOGRAFÍA 

I. Dólar y sistema global

Fondo Monetario Internacional (FMI)

Currency Composition of Official Foreign Exchange Reserves (COFER), 2024–2025

https://data.imf.org/COFER

El País

“El dominio del dólar cae a mínimos de tres décadas”, 2024

https://elpais.com/economia

II. Inflación y economía global

Banco Mundial

Global Economic Prospects, 2025

https://www.worldbank.org/en/publication/global-economic-prospects

Federal Reserve

Personal Consumption Expenditures Price Index (PCE)

https://www.federalreserve.gov/monetarypolicy/pceinflation.htm

III. Deuda de Estados Unidos

U.S. Treasury Department

Debt to the Penny, 2025

https://fiscaldata.treasury.gov/datasets/debt-to-the-penny

Associated Press (AP News)

“US national debt surpasses $38 trillion”, 2025

https://apnews.com

IV. Reordenamiento hemisférico

United States Trade Representative (USTR)

Trade Statistics, 2024

https://ustr.gov/trade-agreements/trade-statistics

U.S. Geological Survey (USGS)

Critical Minerals and Arctic Resources

https://www.usgs.gov

V. China y Rusia

National Bureau of Statistics of China

GDP & Real Estate Data

https://www.stats.gov.cn

Central Bank of Russia

Economic Indicators

https://www.cbr.ru/eng

VI. Oro y BRICS

World Gold Council

Central Bank Gold Reserves, 2024–2025

https://www.gold.org/goldhub/data

Bank for International Settlements (BIS)

Annual Economic Report

https://www.bis.org

VII. Banca y confianza

Federal Reserve

Financial Stability Report, 2025

https://www.federalreserve.gov/publications/financial-stability-report.htm

Edelman Trust Barometer

Global Trust Report, 2025

https://www.edelman.com/trust

VIII. Energía e Irán

U.S. Energy Information Administration (EIA)

World Oil Transit Chokepoints – Strait of Hormuz

https://www.eia.gov/international/analysis/topics/world-oil-transit-chokepoints

International Energy Agency (IEA)

Oil Market Report

https://www.iea.org

IX. Historia monetaria y ciclos largos

Charles Kindleberger

Manias, Panics and Crashes, Palgrave

Ray Dalio

The Changing World Order, 2021

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