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Por Gisela Ontiveros/GoGo @Gittyss
– Pronóstico Reservado
Venezuela: el laboratorio hemisférico
La libreta se abre en Caracas. La tinta de las últimas anotaciones habla de barcos norteamericanos, destructores y submarinos desplegados en el Caribe. No es invasión, es presión. Una coreografía militar que envía un mensaje: el laboratorio está a punto de ser intervenido.
Venezuela produce hoy alrededor de 700,000 barriles diarios de petróleo. Posee las mayores reservas del planeta y un Arco Minero que sangra oro, coltán y gas. Pero lo que más inquieta a Washington no es el subsuelo, sino la economía paralela: más de 8,000 millones de dólares al año que circulan fuera de cualquier radar, sosteniendo a un régimen asfixiado por sanciones.
El desenlace parece escrito: no una invasión, sino una entrega pactada. La presión suficiente y necesaria. Un relevo que envíe una advertencia al hemisferio y en especial a México, Cuba y Nicaragua. El Caribe como espejo.
México: el eslabón frágil
Las páginas se manchan con tinta mexicana. Esta semana, Marco Rubio llega para presionar la firma de un acuerdo de seguridad con Claudia Sheinbaum. La paradoja es brutal: un gobierno señalado por vínculos con redes criminales, invitado ahora a sumarse a una coalición internacional contra esas mismas redes.
La DEA ya opera en silencio. La narrativa oficial habla de “soberanía”. La realidad apunta a otra cosa: vulnerabilidad. México es el socio comercial número uno de Estados Unidos con más de 800,000 millones de dólares en intercambio anual, pero al mismo tiempo es el punto débil en migración, justicia y seguridad.
Un eslabón indispensable, pero frágil está por definirse ante la exigencia de un bloque internacional contra las redes de sustancias ilícitas.
Europa: blindaje a crédito
Reviso el mapa en mi libreta y me salta a la vista Europa. Recuerdo hace poco la procesión europea hacia Washington que tuvo un costo concreto. Los números no mienten:
— Reino Unido: £3,000 millones anuales en defensa hasta 2030, tras quedarse sin artillería AS-90.
— Alemania: 35 cazas F-35 y gasto militar equivalente al 2% del PIB.
— Unión Europea: fondo de 100,000 millones de euros en gasto común de defensa.
Europa se arma en la búsqueda de su relevancia en el tablero global. Mientras Ucrania pierde en la guerra el 18% de su territorio. Mariúpol, Lugansk, Zaporiyia y Jersón ya están bajo control ruso. Y mientras tanto, el negocio florece: la industria armamentista se convierte en la única ganadora estable de este desgaste.
La paz huele a mercancía.
Yemen: la chispa en el Mar Rojo
Las informaciones saltaron el fin de semana, las calles de Saná se llenaron de miles de yemeníes tras el asesinato del primer ministro de Yemen. Los rebeldes huríes aseguraron la muerte de Ahmed Ghaleb Nasser al-Rahawi. Fallecido en un ataque aéreo por Israel. Las manifestaciones de Yemeníes exigieron venganza, pero también reveló algo más: La provocación. El conflicto yemení ya no es local, es pieza de un tablero mayor.
Europa observa con atención. En un continente que se rearma, Yemen podría ser la “guerra necesaria” para justificar su papel en el ajedrez global. El Mar Rojo y el Golfo de Adén son arterias críticas: por ahí circula el 12% del comercio marítimo mundial y buena parte del petróleo que alimenta a Europa.
Si el conflicto escala, Irán quedaría más expuesto. Israel sería el ejecutor, pero la ganancia política podría recaer en una Europa que busca no quedar relegada entre Washington, Pekín y Moscú.
¿Provocación deliberada? Tal vez. Lo cierto es que Yemen aparece como bisagra entre Medio Oriente y Europa: un recordatorio de que en la geopolítica, la chispa más pequeña puede incendiar un continente.
BRICS: ¿coloso o espejismo?
Las cámaras mostrarán veinte banderas en Pekín, hablan de su relevancia, de su poderío, pero detrás de la escenografía el bloque revela sus fracturas.
El 70% del comercio mundial sigue denominándose en dólares. El yuan apenas supera el 4% de las transacciones globales. Ni India ni Brasil quieren subordinarse a Pekín.
Los BRICS no son un sistema alternativo, sino un escaparate contestatario. Un diente de cartón frente a un dólar que, pese a sus crisis, sigue siendo el árbitro.
China, India y la partida asiática
Tianjin y Pekín son hoy escenarios de encuentros diplomáticos. Rusia, Irán, Modi y Xi Jinping exhiben relevancia y músculo regional. Pero la pregunta persiste: ¿qué pueden lograr más allá del gesto?
India, lejos de romper con Washington, parece jugar a la ambigüedad. Se acerca a China en foros, pero mantiene lazos profundos con Estados Unidos. Todo indica que Nueva Delhi podría ser el interlocutor silencioso entre ambos titanes.
Mientras tanto, Trump extiende una oferta distinta: abrir rutas desde Alaska para que las mercancías chinas entren a América bajo la lupa de Washington.
India: ¿bisagra o ficha suelta?
La tinta se corre en las páginas de Nueva Delhi. Los analistas apuntan que los aranceles impuestos por Estados Unidos a productos indios —particularmente acero, aluminio y textiles— fueron un error estratégico: empujaron a India a mostrarse más abierta hacia foros como los BRICS y la Organización de Cooperación de Shanghái.
Pero el mapa económico cuenta otra historia.
— El comercio bilateral con Estados Unidos superó los 200,000 millones de dólares en 2023, convirtiendo a Washington en el principal socio comercial de India.
— En tecnología, empresas como Google, Apple y Microsoft emplean a más de 2 millones de ingenieros indios directa e indirectamente.
— En defensa, Nueva Delhi firmó contratos por más de 20,000 millones de dólares en armamento estadounidense en la última década.
¿Puede India renunciar a este tejido económico y militar? Difícil.
India juega con ambigüedad: se acerca a China en fotos y foros, pero en los Himalayas mantiene tropas enfrentadas con Pekín; compra petróleo barato a Rusia, pero sigue integrando sus sistemas de defensa con EE.UU. Lo que realmente emerge es su papel de bisagra silenciosa: un interlocutor entre Occidente y Oriente, indispensable para Washington en la estrategia Indo-Pacífica y útil para Moscú como contrapeso a la hegemonía china.
Los analistas coinciden: más que “irse a los brazos de China”, India está explotando su posición de bisagra, recordando a todos que no aceptará ser satélite de nadie, ni de Washington, ni de Pekín, ni de Moscú.
Bretton Woods 2.0: ¿reset financiero?
Las reuniones en Pekín no solo muestran banderas: revelan un trasfondo que huele a reajuste. Entre los analistas resuena una palabra olvidada: Bretton Woods.
En 1944, 44 países firmaron aquel acuerdo que dio nacimiento al FMI, al Banco Mundial y —sobre todo— al dólar como moneda de referencia. Fue la arquitectura que sostuvo al mundo tras la guerra. Hoy, esa estructura cruje.
— Deudas impagables: la deuda global ya rebasa el 330% del PIB mundial (Institute of International Finance, 2025).
— Inflación persistente: en la eurozona ronda el 4%, en América Latina supera el 8%.
— Criptomonedas y monedas digitales: China impulsa su yuan digital, mientras la Reserva Federal ensaya con el dólar digital.
— Desigualdades crecientes: el 1% más rico concentra el 45% de la riqueza mundial (Oxfam, 2025).
Xi Jinping habla de “gobernanza global”, Occidente de “reformas necesarias”. En el fondo, ambos reconocen lo mismo: el sistema ya no aguanta.
Pero la pregunta es quién pondrá las reglas del próximo reinicio.
Aquí entra el factor de las materias primas. Cada vez más economistas sugieren que la próxima arquitectura monetaria podría regresar a lo tangible: petróleo, gas, litio, coltán. Recursos que sí sostienen industrias, que sí marcan poder real.
China y Rusia buscan usar su influencia en energía y minerales estratégicos como carta de respaldo. Estados Unidos, por su parte, apuesta a controlar hemisféricamente esas mismas reservas —de Venezuela al Ártico— para no perder el asiento central del juego.
La libreta lo anota con trazo firme: no es teoría conspirativa, es economía pura. Cuando la deuda ya no se paga y el dinero pierde confianza, el tablero se reinicia.
Y la pregunta final se impone: ¿será este nuevo Bretton Woods liderado por Occidente, o un pacto multipolar donde la moneda deje de ser papel y vuelva a pesar lo que vale en la tierra?
Alaska y Groenlandia: la expansión ártica
El mapa del futuro se estira hacia el norte. Reviso nuevamente en mi libreta, Alaska, gran productor de crudo. Se convierte en la bisagra energética y comercial entre el Pacífico y América.
Y detrás aparece Groenlandia. Trump ya lo intentó en 2019. El gobierno danés dijo “no”. Pero la lógica expansionista no ha desaparecido. Groenlandia ofrece minerales críticos, posiciones militares y acceso al corredor ártico. Washington no renuncia. Espera un cambio de gobierno en Dinamarca para volver al intento.
El Ártico es la frontera del siglo XXI.
Conclusión: dos sistemas en choque
La libreta se cierra, pero no en silencio. Las últimas páginas dejan un tablero donde cada movimiento revela un sistema en pugna.
— En Venezuela, se ensaya un modelo de entrega pactada: el relevo de un régimen que ya no sirve, convertido en laboratorio hemisférico y advertencia para México, Cuba y Nicaragua.
— En Europa, la compra de armas sustituye a la diplomacia: los contratos militares son la entrada a una seguridad que se mide en PIB y no en votos. La paz se ha vuelto mercancía.
— En Pekín, se levanta la bandera de los BRICS y un discurso de gobernanza multipolar. Pero detrás del ruido, el yuan sigue sin ser alternativa: apenas un 4% de las transacciones globales. El eco de Bretton Woods reaparece, como si el mundo necesitara un nuevo reseteo económico frente a deudas impagables, inflación persistente y la llegada inevitable de monedas digitales.
— En Alaska y Groenlandia, Estados Unidos busca asegurar rutas, petróleo y minerales estratégicos. La expansión no es capricho, es geografía: controlar el Ártico es controlar el futuro energético y comercial.
— En México, la paradoja se vuelve fragilidad: un gobierno señalado por vínculos con redes criminales invitado a sumarse a una coalición internacional contra esas mismas redes. El país es indispensable por comercio y energía, pero débil por justicia y seguridad.
El hilo conductor es claro: expansión y control.
Trump proyecta un orden hemisférico que parte del Caribe y se extiende hasta el Ártico.
China ofrece un espejismo multipolar que, por ahora, no rompe el dólar ni las reglas de Occidente.
La última pregunta queda abierta:
¿será este rediseño un sistema duradero, o apenas otro espejismo que acabará estallando con la próxima chispa inesperada?
Fuentes consultadas
BBC News. Ukraine war: Russia controls about 18% of Ukraine, new data shows. BBC, 12 agosto 2025.
https://www.bbc.com/news/world-europe-68043910
Financial Times – Guy Chazan. Germany boosts defense spending with €100bn fund. FT, 27 mayo 2025.
https://www.ft.com/content/9d3d3d30-b61d-4b4f-b07a-5027af23c6b8
The Guardian – Patrick Wintour. UK to commit £3bn a year to Ukraine until 2030. The Guardian, 25 junio 2025.
https://www.theguardian.com/world/2025/jun/25/uk-commit-3bn-ukraine
Reuters – Marianna Parraga. Venezuela oil output steady at 700,000 bpd despite sanctions. Reuters, 5 julio 2025.
https://www.reuters.com/world/americas/venezuela-oil-output
Bloomberg – Enda Curran. BRICS currency challenge fizzles as trade stays in dollars. Bloomberg, 14 agosto 2025.
https://www.bloomberg.com/news/articles/2025-08-14/brics-currency-dollar
Al Jazeera. Greenland: Why the US wanted to buy it. Al Jazeera, 20 junio 2024.
https://www.aljazeera.com/news/2024/6/20/greenland-us
Al Jazeera. Thousands march in Yemen after officials killed in Israeli strike. Al Jazeera, 30 agosto 2025.
https://www.aljazeera.com/news/2025/8/30/yemen-march-officials-killed

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