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Entre la amenaza de una nueva guerra y la negociación del poder
PR | La lectura del día — 23 de octubre de 2026
Pronóstico Reservado | La Trama del Mundo
Por Gisela Cecilia Ontiveros
La crisis que no termina
Las guerras no siempre concluyen cuando disminuyen los ataques. A veces solamente cambian de escenario: del campo militar a la mesa de negociación, de las fronteras a las rutas comerciales, de los comunicados oficiales al precio de la energía.
La confrontación entre Estados Unidos, Irán e Israel atraviesa uno de esos momentos.
El estrecho de Ormuz, una de las principales rutas energéticas del planeta, se ha convertido en un instrumento de presión. Washington busca restablecer la navegación y limitar las capacidades nucleares iraníes. Teherán pretende aliviar las restricciones económicas sin renunciar anticipadamente a sus principales recursos de negociación. Israel mantiene sus exigencias de seguridad ante la posibilidad de que un acuerdo deje intactas capacidades que considera amenazantes.
Las partes necesitan reducir determinados costos, pero ninguna quiere entregar primero aquello que le permite negociar.
Nuestra hipótesis es que la presión energética podría inclinar la balanza hacia una desescalada temporal, sin resolver necesariamente las contradicciones estratégicas que mantienen abierta la confrontación.
Ormuz: cuando una ruta marítima se convierte en poder
Los datos permiten comprender por qué el estrecho de Ormuz ocupa una posición decisiva en esta crisis.
Según cifras de la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA), el flujo de petróleo y otros líquidos petroleros por esta ruta registró una reducción extraordinaria entre finales de 2025 y el segundo trimestre de 2026.
La magnitud de esa contracción revela hasta qué punto una confrontación regional puede alterar el abastecimiento internacional.
Pero el problema no se limita a la cantidad de petróleo que consigue llegar a los mercados.
También comprende el costo de transportarlo, asegurarlo, refinarlo y distribuirlo.
Cuando aumenta el riesgo de nuevas operaciones militares, las consecuencias económicas pueden anticiparse incluso a una interrupción efectiva del suministro.
El precio del petróleo incorpora expectativas, temores y cálculos sobre acontecimientos que todavía no han ocurrido.
La energía deja entonces de ser solamente una consecuencia de la confrontación: se convierte en una variable que modifica la capacidad negociadora de los participantes.
Washington: el costo de sostener la presión
Estados Unidos dispone de una considerable capacidad militar, financiera y diplomática. Pero esa superioridad no elimina las contradicciones de su estrategia.
La administración Trump necesita proteger las rutas comerciales, contener las capacidades estratégicas iraníes y responder a las preocupaciones de sus aliados.
Al mismo tiempo, debe considerar los efectos económicos de una crisis energética prolongada.
El encarecimiento del crudo puede trasladarse a la gasolina, al diésel y a los costos de transporte. Desde ahí, sus consecuencias alcanzan la distribución de mercancías, los alimentos y numerosos bienes de consumo.
Con las elecciones estadounidenses de medio término próximas, el costo energético adquiere una dimensión política adicional.
No significa que las decisiones militares dependan exclusivamente del calendario electoral. Significa que una administración también debe calcular cuánto puede sostener una confrontación antes de que sus consecuencias internas modifiquen el equilibrio político.
La contradicción es evidente:
Washington busca aumentar la presión sobre Irán, pero una escalada prolongada también puede perjudicar los intereses económicos que pretende proteger.
Irán: la fuerza de una vulnerabilidad compartida
Irán conoce el valor estratégico de su posición geográfica.
La posibilidad de afectar el tránsito por Ormuz le proporciona una capacidad de presión que trasciende su poder militar convencional.
Una alteración importante de esa ruta puede afectar a importadores, productores, navieras y mercados financieros mucho más allá de Oriente Medio.
Pero esa ventaja contiene una debilidad.
Teherán también necesita ingresos petroleros, comercio y acceso a los mercados internacionales. Las restricciones a sus exportaciones y a su actividad portuaria perjudican su propia economía.
Por eso, la negociación energética presenta una contradicción para ambas partes: mantener la presión puede mejorar sus posiciones, pero también prolongar sus pérdidas.
El desacuerdo se vuelve más complejo cuando Washington busca vincular las condiciones de navegación y comercio con compromisos sobre el programa nuclear.
Irán tiene incentivos para separar ambos expedientes y conservar margen negociador.
Estados Unidos tiene razones para vincularlos y evitar que una normalización energética deje sin resolver sus principales preocupaciones de seguridad.
Ninguno quiere conceder primero aquello que considera indispensable para negociar después.
Israel: la seguridad que puede condicionar un acuerdo
Israel introduce otra variable decisiva.
Para su gobierno, una normalización del comercio petrolero o de la navegación no necesariamente representa una reducción suficiente de la amenaza iraní.
Su preocupación se concentra en las capacidades militares y nucleares de Teherán y en el equilibrio de seguridad regional.
Esto plantea una dificultad para Washington.
Un entendimiento que reduzca los costos energéticos puede resultar insuficiente para satisfacer las exigencias israelíes.
Por el contrario, una nueva ofensiva militar podría ampliar los riesgos sobre instalaciones energéticas, rutas marítimas y países vecinos.
Los calendarios políticos pueden influir en el momento de las decisiones, pero no eliminan automáticamente los problemas estratégicos.
La confrontación no depende solamente de quién gobierne. También depende de las condiciones de seguridad que cada Estado considera aceptables.
El otro frente energético: Rusia y Ucrania
Mientras Oriente Medio concentra la atención sobre las rutas petroleras, la guerra entre Rusia y Ucrania mantiene otra fuente de incertidumbre energética.
Los ataques contra instalaciones de refinación y otras infraestructuras muestran que la seguridad del abastecimiento no depende únicamente de extraer petróleo.
También depende de la capacidad de transformarlo en combustibles utilizables.
Aquí aparece una variable especialmente importante: el diésel.
Su disponibilidad y precio repercuten en el transporte de mercancías, la agricultura, la industria y las cadenas de distribución.
Una interrupción del transporte petrolero y una reducción de capacidad de refinación son fenómenos distintos. Sin embargo, sus consecuencias pueden coincidir en los mercados internacionales.
Por eso, una eventual mejora del tránsito por Ormuz no garantizaría por sí sola una normalización inmediata de los combustibles.
El sistema energético mundial enfrenta vulnerabilidades que pueden acumularse.
Y esa acumulación reduce el margen de maniobra de los gobiernos.
Los intereses que permanecen
Los gobiernos enfrentan elecciones, negocian acuerdos y modifican sus discursos. Pero las estructuras económicas y estratégicas suelen tener una continuidad mayor que los calendarios políticos.
Empresas energéticas, navieras, aseguradoras, productores de armamento, instituciones financieras y Estados importadores participan en redes de intereses que influyen sobre los costos y las posibilidades de cada decisión.
Una crisis puede producir pérdidas para algunos sectores y oportunidades para otros.
Pero beneficiarse de una confrontación no demuestra haberla provocado.
La investigación debe distinguir entre anticipar una crisis, obtener ventajas de ella, influir sobre determinadas políticas y participar deliberadamente en su origen.
Son mecanismos diferentes que requieren pruebas diferentes.
La pregunta relevante es qué intereses poseen capacidad efectiva para condicionar las decisiones públicas, qué relaciones los vinculan con los centros políticos y qué incentivos tienen para favorecer o resistir determinados acuerdos.
Porque el poder no reside únicamente en quienes firman las decisiones.
También puede encontrarse en las estructuras económicas, institucionales y estratégicas que determinan qué decisiones resultan posibles.
Los gobernantes cambian. Los sistemas pueden conservar su influencia.
Hacia dónde podría inclinarse la balanza
La confrontación presenta tres escenarios principales.
Primer escenario: una contención negociada, pero incompleta.
Estados Unidos e Irán alcanzan entendimientos limitados sobre navegación, restricciones económicas o comercio energético.
Disminuye parte de la presión inmediata, pero el expediente nuclear y las garantías de seguridad permanecen abiertos.
Este es nuestro escenario de referencia.
No representa necesariamente una paz duradera. Representa una reducción de costos que permite a los participantes conservar posiciones mientras continúan negociando.
Segundo escenario: un acuerdo gradual de mayor alcance.
La recuperación de las rutas comerciales se acompaña de com
Bibliografía | PR — El petróleo también decide
Corte documental: 23 de octubre de 2026
1. Energía, petróleo y estrecho de Ormuz
1. U.S. Energy Information Administration (EIA). (12 de agosto de 2026). Short-Term Energy Outlook — Global Energy Security Data.
Fuente primaria para los volúmenes de petróleo transportados por Ormuz: 21,6 millones de barriles diarios en el cuarto trimestre de 2025 y 4,9 millones en el segundo trimestre de 2026. La EIA advierte que los datos de seguimiento marítimo pueden revisarse.
U.S. Energy Information Administration (EIA)
2. International Energy Agency (IEA). (2026). Strait of Hormuz.
Referencia para la importancia estratégica de Ormuz, los principales países importadores y la capacidad de rutas alternativas.
IEA
2. Irán, Estados Unidos y negociación
3. Reuters. (18 de octubre de 2026). Iran urges US to accept proposal to reopen Strait of Hormuz.
Documenta la propuesta iraní, las condiciones de Teherán y el desacuerdo sobre incluir el programa nuclear desde el comienzo de las negociaciones.
MarketScreener
4. Reuters, reproducido por gCaptain. (18 de octubre de 2026). Iran Urges US To Accept Proposal To Reopen Strait Of Hormuz.
3. Rusia, Ucrania y refinación
5. Daniel Flynn y Olena Harmash, Reuters. (3 de octubre de 2026). Exclusive: Ukraine will hit Russian refineries in response to Moscow’s ‘new doctrine’ of airstrikes, Zelenskiy says.
Entrevista que documenta la intención declarada de Ucrania de intensificar ataques contra refinerías rusas. No debe utilizarse por sí sola para cuantificar daños o reducciones de producción.
ReutersFeed
4. Programa nuclear y verificación
6. Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA). Iran — Country Factsheet.
Página institucional de referencia sobre la relación de Irán con el organismo y sus actividades de salvaguardias. Para respaldar cifras concretas de enriquecimiento o falta de acceso, debemos citar el informe fechado correspondiente.
7. Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA). IAEA and Iran — News and updates.
Repositorio institucional para localizar declaraciones y reportes sobre inspecciones y verificación nuclear.

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