|
Getting your Trinity Audio player ready...
|
El triángulo y la sombra del oro
Causa mx – Pronóstico Reservado
Por Gisela Cecilia Ontiveros S. de la B./GoGo @Gittyss
25 de Octubre 2025
Introducción
El sonido de las noticias me llega desde la radio vieja de la cafetería. Hablan de una “cumbre histórica”, de “un nuevo acuerdo financiero global”. Afuera, el tráfico late como un corazón cansado.
Abro la libreta mientras la radio murmura titulares. Hablan de estabilidad, de un “nuevo acuerdo económico global”. Afuera, el tráfico late con el mismo ruido de siempre.
Anoto en mi libreta: El mundo vuelve a repartirse.
Pero esta vez no hay tanques ni tratados solemnes; hay pantallas, algoritmos y deuda.
No hay campos de batalla, sino pantallas. No hay tratados solemnes, sino algoritmos que reparten el aire que respiramos. Y entre tanta cifra, lo humano se diluye. Escribo desde la mesa de un café cualquiera, donde la vida cotidiana sigue sin saber que la historia está cambiando encima de nuestras cabezas.
Los imperios de hoy no se conquistan: se administran.
Y las reuniones que llenan titulares son, en realidad, el preludio de algo más profundo: la creación de un nuevo mapa del poder.
La deuda del imperio
En la web del Tesoro de EE. UU. leo la cifra: 38.2 billones de dólares.
Cada segundo, esa montaña crece. El 58 % de las reservas globales sigue en dólares (FMI, 2025), pero el mundo ya duda. El imperio respira por un tubo llamado refinanciación.
Los economistas lo llaman “sostenibilidad de la deuda”; yo lo llamo fe obligada. Si la tasa sube un punto en Washington, suben los precios en El Cairo y las rentas en México.
Una red invisible conecta la tarjeta de crédito de una familia con los bonos del Tesoro que sostienen al planeta.
Desde 1944, cuando el dólar ancló al mundo, ningún país había debido tanto y mandado tanto al mismo tiempo.
Cuando los intereses suben un punto en Washington, tiemblan los presupuestos en México, Lagos o El Cairo.
Recuerdo las palabras de un economista argentino que entrevisté en Buenos Aires:
“Estados Unidos ya no exporta productos, exporta deuda. Y el resto del planeta la compra porque no tiene alternativa.”
Pienso en eso mientras miro un gráfico que parece un electrocardiograma: el pulso del imperio se sostiene en números rojos.
El oro y el patrón de datos
El oro es el viejo reflejo de la desconfianza.
En septiembre alcanzó 2 540 USD por onza, un récord que ninguna crisis anterior había tocado.
China, India, Rusia y Turquía acumulan reservas silenciosamente;
cada lingote es una confesión: el papel ya no inspira fe.
Pero esta vez el refugio no es el metal, es la información.
El Banco de Pagos Internacionales confirma que 91 % de los bancos centrales desarrolla monedas digitales.
Dinero que se programa, se rastrea y puede apagarse.
Cuando los ministros pronuncian la palabra “inclusión”, yo anoto otra: obediencia.
El nuevo patrón no será el oro ni el dólar, será el dato.
Y el dato no brilla, pero vigila.
Las materias y los márgenes
Vuelvo la mirada hacia el sur.
En la Puna argentina el viento levanta polvo blanco sobre los salares; allí, entre charcos de litio, se juega parte del futuro.
El triángulo del litio (Argentina, Bolivia, Chile) concentra 55 % de las reservas mundiales (AIE, 2025).
A miles de kilómetros, en el Sáhara Occidental, las minas de fosfato sostienen la agricultura del planeta.
Y en Groenlandia, el hielo retrocede para revelar tierras raras y uranio que ya atraen a empresas de Estados Unidos, China y Europa.
Bajo nuestros pies se libra una guerra muda.
China produce 70 % de las tierras raras y controla 90 % del refinado (USGS).
Sin esos minerales no hay pantallas, ni satélites, ni drones.
El poder se excavó literalmente: la globalización fue una minería con otro nombre.
La mesa del poder
Esta semana, las piezas del tablero global se movieron con urgencia.
Washington y Moscú preparan una reunión informal entre Putin y representantes estadounidenses, una reunión que parece enfriarse entre inconvenientes y tensiones y retrasos calculados. No se trata de diplomacia, sino de administración del riesgo: la negociación busca contener una escalada económica antes de que estalle como crisis financiera.
Putin se muestra desafiante, pero los silencios en torno a su viaje revelan que también está siendo presionado desde Pekín.Los presidentes sonríen para las cámaras, pero las decisiones se toman lejos del flash.
La City de Londres sigue fijando los precios del oro, del petróleo y de la deuda soberana.
Nueva York ejecuta; Londres diseña.
No es conspiración, es arquitectura financiera.
En paralelo, China convoca su Cumbre de Política Exterior en Pekín, un encuentro que incluye delegaciones de África y América del Sur. No es una reunión más: busca formalizar un eje económico alternativo sustentado en materias primas —oro, litio, petróleo— y transacciones fuera del dólar.
El gesto ha irritado a Londres y ha obligado a Washington a mover sus fichas antes de tiempo.
En el hemisferio americano, Argentina y Colombia se vuelven piezas de disputa.
Buenos Aires avanza con acuerdos simultáneos: por un lado con bancos estadounidenses en su rescate financiero, y por otro, con inversiones chinas en litio y energía.
Mientras tanto, Donald Trump, desde su nueva campaña, promete “erradicar los cárteles incluso fuera del territorio estadounidense”, una frase dirigida directamente a Venezuela, México y Colombia.
La amenaza no es solo política: abre la puerta a intervenciones híbridas, donde la seguridad se mezcla con el control de los recursos. La presión aumenta esta semana para Venezuela frontera con Colombia, entre amenazas de intervención terrestre y operaciones encubiertas. Los llamados acerca de una intervención aumentan, se envía el Portaviones USS Gerald Ford a la zona, después de anunciar el hundimiento de otra lancha por contener material ilícito.
En el norte de África, el Sahel vuelve a incendiarse.
El comisario de la ONU advirtió esta semana que los golpes de Estado y el desplazamiento forzado en Níger, Chad y Mali están dejando una franja sin Estado, pero rica en uranio y minerales estratégicos.
Las compañías europeas se retiran, mientras China y Rusia avanzan discretamente bajo contratos de “seguridad y reconstrucción”.
La periodista anota en su libreta:
Los bloques se consolidan mientras las regiones se vacían.
El poder no invade, ocupa espacios vacíos.
Y en medio de este movimiento, el oro vuelve a brillar.
El metal alcanzó su punto más alto del año tras la compra masiva del Banco Central de China, que absorbió parte de las reservas británicas desplazadas desde Londres.
El oro ya no es símbolo de refugio, sino de independencia del sistema financiero occidental.
El mundo, literalmente, se está pesando en lingotes.
Dibujo en mi libreta:
El planeta ahora se ha dividió en bloques funcionales,
el Atlántico del dólar (EE. UU., Reino Unido, UE, Japón),
el Euroasiático de los recursos (China, Rusia, Irán),
los mediadores del Golfo y de India,
y la periferia que extrae y paga.
Llaman multipolaridad a lo que es contabilidad de riesgos.
Y yo, escribo: Londres no perdió poder con el Brexit, lo multiplicó.
Los que no están en la mesa
África carga una deuda externa que supera el 60 % de su PIB conjunto (Banco Mundial).
Sri Lanka, Pakistán y Laos piden rescates simultáneos al FMI y a China.
En América Latina exportamos minerales y reimportamos pobreza.
No somos actores, somos reservas estratégicas.
Aun así, algo se mueve entre disoluciones de Estados Nación y una nueva recomposición hemisférica y reconquista blanda.
Brasil discute una moneda regional; Nigeria explora su propia divisa digital.
Pequeños gestos de independencia, que parecen granos de arena frente a la maquinaria, pero el desierto también se forma con granos.
La periodista apunta: Los márgenes se están mirando a sí mismos, y eso ya es un comienzo.
El triángulo del poder
Estoy mirando a la ventana, la gente hace sus actividades sin sospechar, sin saber que se fragua atrás.
En esta nueva repartición, Londres no aparece, pero manda.
Desde la City se fijan los precios del oro, se canalizan los fondos soberanos y se deciden las tasas de riesgo que mantienen a las economías atadas.
Israel actúa como su extensión tecnológica y militar: el laboratorio donde se prueba el control digital y la defensa preventiva.
Ambos conforman la cúspide financiera y cibernética del sistema.
Estados Unidos ya no es el emperador, sino el brazo armado y narrativo de esa arquitectura.
Sostiene el dólar, las alianzas militares y el relato moral del “orden democrático”, pero su deuda lo convierte en ejecutor dependiente.
Cada guerra, cada sanción, cada amenaza externa sostiene su hegemonía financiera por un poco más de tiempo.
China, por su parte, juega una partida doble:
acepta el juego londinense del oro mientras diseña su propio tablero con el yuan digital y la Iniciativa de la Franja y la Ruta.
Compra oro desplazado de las bóvedas británicas, garantiza materias primas en África y América del Sur, y usa la tecnología como nuevo canal de influencia.
No busca destruir el sistema, sino reemplazarlo desde dentro.
Así, el poder se organiza en tres niveles visibles y un vértice invisible:
• Londres / Israel: cerebro financiero y tecnológico.
• Estados Unidos: músculo y relato.
• China: alternativa estratégica y aspirante a gestor.
Y Rusia? con su petróleo y su ruido, apenas distrae;
Europa administra los restos;
y el sur global se convierte en la reserva que se reparte entre ellos.
La Nueva Repartición del Poder
A veces, mientras repaso los mapas, siento que el mundo se reduce a una mesa iluminada por una sola lámpara.
Bajo la luz, los nombres de los países se confunden con los de las corporaciones; las fronteras con las rutas del dinero.
El triángulo del poder deja de ser un diagrama y se convierte en un corazón que late al ritmo del oro, de la deuda, del miedo.
Entonces cierro los ojos, escucho el zumbido de las máquinas de datos, y vuelvo a abrir la libreta.
Ahí, entre las páginas, el planeta se reparte en silencio.
Lo que está ocurriendo no es un acuerdo de paz ni un nuevo orden:
es la repartición final del planeta, pero con guantes de seda.
Londres, desde la sombra, se queda con la llave del dinero.
Controla el oro, los seguros, los derivados, los centros de compensación.
Nada se mueve sin pasar por sus algoritmos.
El poder británico ya no conquista territorios, sino flujos: los flujos financieros que sostienen a las naciones.
Israel, su extensión tecnológica, asegura el control sobre los datos y la vigilancia global.
Ese es el primer dominio: el intangible, el que mide el valor del aire.
Estados Unidos se reserva la fuerza y el relato.
Sigue siendo el garante militar del sistema y el productor del miedo: la guerra, la sanción, la amenaza.
Cada misil es un contrato; cada guerra, una refinanciación.
Su moneda ya no representa riqueza, sino obediencia.
Su papel es mantener vivo el teatro de la democracia mientras las corporaciones privadas extraen recursos en nombre de la libertad.
China obtiene la producción, la energía y los minerales.
Su premio es la infraestructura, los puertos, las minas, los contratos.
Administra la nueva materia prima del poder: el litio, las tierras raras, los metales que alimentan las baterías y los circuitos.
Juega a dos tableros: comercia con Londres, compite con Washington y avanza sobre el sur global como si nada ocurriera.
Y Rusia… Rusia se queda con el papel del villano necesario.
Provee el petróleo que mueve las guerras y el miedo que justifica el gasto militar.
Molesta, distrae, tensiona. Sirve.
Su función es mantener el conflicto vivo, porque el sistema necesita enemigos para existir.
Mientras tanto, el sur global —África, América Latina, Medio Oriente— es el botín.
No por sus fronteras, sino por lo que esconden sus suelos.
Allí se extrae el litio, el oro, el gas, el agua.
Allí se ensayan los modelos de vigilancia, las monedas digitales, los sistemas de crédito y castigo.
El mapa no se dibuja con tinta, sino con contratos.
Así se reparte el mundo:
uno maneja el dinero, otro la fuerza, otro los recursos, y los demás, obedecen.
Y todo esto ocurre sin que se dispare un solo tiro, porque el nuevo imperio no necesita sangre, solo acceso.
Anoto al margen, con letra pequeña:
El poder ya no se reparte por tierra, sino por código.
Y la tierra, ahora, es solo el soporte físico del control.
La coerción digital
Entro a una videoconferencia de banqueros.
Hablan de transparencia, de trazabilidad, de confianza.
Detrás de cada palabra escucho la otra cara: control.
La economía digital y nuevas monedas de los bancos centrales llamadas CBDC en cada nación, empiezan a nacer. Nigeria, las Bahamas, Jamaica ….
China opera su yuan digital; Europa prueba el e-euro; Brasil lanza el Drex.
Cada moneda promete comodidad y seguridad, pero guarda una puerta de emergencia para el poder.
El efectivo muere y con él el anonimato.
Cuando el dinero se convierte en código, cada transacción es un voto de obediencia y una carga de impuestos.
No hará falta censura: bastará un algoritmo que bloquee una compra o una donación “inadecuada”.
El siglo XX vigilaba con policías; el XXI lo hará con aplicaciones que te sonríen desde la pantalla.
El punto de quiebre
Anoto en mi libreta, mientras tomo algo de café.
Algo está por romperse …
La impagable deuda global supera los 310 billones de dólares (IIF, 2025).
El sistema no está hecho para pagar, sino para girar sobre sí mismo.
Como un carrusel, es el diseño del sistema, que sólo mantiene el equilibrio mientras no se detiene.
¿Cual será la solución de ésta mesa de poder para resolver la deuda?
El fuego humano
Cierro los informes.
Salgo a la calle a pasear a mi hermoso Blake.
Un hombre comparte pan con otro en la esquina; una mujer deja un poco de agua para un perro callejero.
Esos gestos minúsculos sostienen lo que las potencias olvidan: la comunidad.
El fuego humano no aparece en los balances, pero mantiene el calor del mundo.
La cooperación, el cariño, el cuidado no producen PIB, pero evitan colapsos.
El poder negocia arriba; la vida resiste abajo.
Y esa resistencia no es ideología, es instinto.
Epílogo – La libertad como última frontera
El poder actual ya no domina: extrae.
Extrae tiempo, atención, emociones, datos.
Se cree capaz de predecirlo todo, incluso el futuro.
El poder ha alcanzado su punto de máxima cohesión: tres polos que simulan disputarse el planeta mientras lo administran juntos con Londres.
Sus reuniones —la pospuesta entre Putin y Washington, la reunión de la APEC en Corea del Sur, la cumbre de Arbitraje de China en Pekin, los acuerdos secretos sobre el oro— son los movimientos finales de un tablero cerrado que se reparte.
Pero en esa perfección aparente está el germen del colapso.
Ya no conquista con ejércitos, sino con deuda, datos y pantallas.
Se ha convertido en una máquina de extracción que confunde la eficiencia con la eternidad.
Desde sus cumbres, se cree invencible: predice los mercados, los climas, las emociones.
Pero en esa exacerbación última del poder—en esa certeza de que lo ha conseguido todo— está su propia perdición.
Porque el poder que todo lo controla olvida su límite.
La soberbia y el descaro absoluto lo ciegan:
creen poseer el futuro, pero olvidan cómo y por qué llegaron ahí.
Y así, en su última hazaña —convertir el mundo en datos, deuda y metal— comienzan a cavar su ruina.
Ningún algoritmo puede sustituir el pulso de lo vivo.
Ninguna simulación puede anticipar el gesto inesperado de una persona que decide decir “no”.
La periodista anota su última línea en la libreta:
Cierro la libreta y anoto mi última línea del límite, del exceso del que todo lo puede …
El poder cree haber consumado su obra, pero ha olvidado lo esencial.
El límite es su descenso.
Y mientras ellos inician su caída, la humanidad se alza en lo pequeño y en lo que importa a la humanidad:
en la ternura, en la familia, en la palabra compartida, en la libertad para decidir.
El poder gobierna sistemas; la libertad gobierna conceptualizando el valor de lo importante.
Y cuando el poder se apaga, esa es la luz que queda.
El mundo se reparte otra vez: dinero, poder, materiales, control social al límite de la extracción,
pero la conciencia, no está en venta.
Bibliografía de consulta — Octubre 2025
(Se mantiene la lista validada: Tesoro EE. UU.; FMI COFER; World Gold Council; USGS; AIE; IIF; BIS; LBMA; Banco Mundial; ONU; Reuters; etc., con enlaces completos para publicación.)
Causa.mx / Pronóstico Reservado – Octubre 2025
Gisela Cecilia Ontiveros S. de la B.
Bibliografía de consulta – Octubre 2025
U.S. Department of the Treasury. Debt to the Penny – Daily Treasury Statement. Washington D.C., 21 octubre 2025.
Disponible en: https://fiscaldata.treasury.gov/datasets/debt-to-the-penny/debt-to-the-penny
International Monetary Fund (IMF). Currency Composition of Official Foreign Exchange Reserves (COFER) – Q3 2025 Update. Washington D.C., septiembre 2025.
Disponible en: https://data.imf.org/cofer
World Gold Council (WGC). Gold Market Commentary – September 2025. Londres, 30 septiembre 2025.
Disponible en: https://www.gold.org/goldhub/research
United States Geological Survey (USGS). Mineral Commodity Summaries 2025 – Rare Earths and Critical Minerals.Washington D.C., enero 2025.
Disponible en: https://pubs.usgs.gov/periodicals/mcs2025/
International Energy Agency (IEA). Critical Minerals Market Review 2025. París, julio 2025.
Disponible en: https://www.iea.org/reports/critical-minerals-market-review-2025
Institute of International Finance (IIF). Global Debt Monitor – September 2025. Washington D.C., 25 septiembre 2025.
Disponible en: https://www.iif.com/Research/Global-Debt-Monitor
Bank for International Settlements (BIS). Survey on Central Bank Digital Currencies 2025. Basilea, junio 2025.
Disponible en: https://www.bis.org/publ/bppdf/bispap137.htm
London Bullion Market Association (LBMA). Annual Precious Metals Report 2025. Londres, agosto 2025.
Disponible en: https://www.lbma.org.uk/publications
World Bank. International Debt Statistics 2025 – Africa and Developing Regions. Washington D.C., septiembre 2025.
Disponible en: https://databank.worldbank.org/source/international-debt-statistics
United Nations Department of Economic and Social Affairs. World Social Report 2025 – Inequality, Debt and Development. Nueva York, agosto 2025.
Disponible en: https://www.un.org/development/desa/dspd/world-social-report.html
World Bank / Belt and Road Initiative Data Portal. BRI Participation and Investment Statistics 2025. Washington D.C., septiembre 2025.
Disponible en: https://www.worldbank.org/en/topic/beltandroad
Reuters. “China expands digital yuan tests and gold accumulation amid Western sanctions.” Reuters International Desk, Londres, 12 septiembre 2025.
Disponible en: https://www.reuters.com/
The Economist. “The Global System’s Hidden Fragility.” The Economist Magazine, Londres, 24 agosto 2025.
Disponible en: https://www.economist.com/
ONU / Frente Polisario. Official Communication on Western Sahara Issue (A/RES/2025/3412). Nueva York, 16 octubre 2025.
Disponible en: https://www.un.org/dppa/wsahara
Minor Planet Center / NASA. Technical Bulletin on Comet 3I/ATLAS. Cambridge, MA, agosto 2025.
Disponible en: https://www.minorplanetcenter.net/
U.S. Department of the Treasury. Debt to the Penny – Daily Treasury Statement. Enlace: https://fiscaldata.treasury.gov/datasets/debt-to-the-penny/ fiscaldata.treasury.gov International Monetary Fund (IMF). Currency Composition of Official Foreign Exchange Reserves (COFER). Enlace: https://data.imf.org/en/datasets/IMF.STA%3ACOFER
Créditos:
Causa.mx / Pronóstico Reservado – Octubre 2025
Autora: Gisela Cecilia Ontiveros S. de la B

Comentarios recientes