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De Gaza a Marruecos: las máscaras del poder frente al hartazgo global
✍🏻Por Gisela Ontiveros -GoGo @Gittyss
Pronóstico Reservado
Abro mi libreta. Las páginas se llenan de palabras que se repiten como un eco de cartón: paz, seguridad, ayuda. En los discursos suenan limpias, pero detrás esconden otra cosa. Son máscaras. El poder habla en su narrativa de paz en Gaza, de seguridad en Venezuela y en Europa. Pero las calles responden con marchas, incendios y huelgas. En este 2025 el mundo se parece a un espejo: arriba, las máscaras; abajo, el hartazgo.
“El poder siempre lleva una máscara. Promete paz, pero detrás hay ruinas. Promete seguridad, pero detrás hay miedo. Promete ayuda, pero detrás hay negocio. Una máscara no protege a los pueblos, protege al poder que la usa.”
En Gaza las cifras ya no caben en la libreta: más de 66 mil 200 muertos, 167 mil heridos y 1 millón 700 mil desplazados internos. Cada número es una historia amputada, un hogar que ya no existe. Desde octubre de 2023 Gaza vive un colapso humanitario, y ahora el mundo lo llama “plan de paz”.
El nuevo acuerdo promovido por Donald Trump y respaldado por 17 países árabes se anuncia como un alto al fuego definitivo, pero en su letra pequeña exige el desarme total de Hamas, la creación de una autoridad interina y una reconstrucción controlada por consorcios internacionales. Se promete infraestructura, hospitales y energía, pero lo que no se dice es quién decidirá sobre esas obras y a favor de quién. Gaza corre el riesgo de ser reconstruida para otros, bajo manos extranjeras, sin voz propia y administrado por el británico Tony Blair, en un gobierno de transición en Gaza, como parte del plan de paz de Trump en el enclave palestino.
Egipto y 17 países árabes acompañan el plan con matices: piden que Hamas entregue el poder a la Autoridad Palestina, pero nadie consulta a la gente de Gaza. El pueblo se vuelve espectador de un reparto. Detrás del lenguaje diplomático aparece la sombra de la intervención tutelada, un modelo ya ensayado en Haití, donde la “reconstrucción” terminó en ruina. Gaza podría repetir ese destino, con un agravante: aquí no solo se busca estabilizar, sino reconfigurar el territorio.
Analistas señalan que el plan abre la puerta al desplazamiento masivo y al control territorial bajo un sistema de seguridad internacional con supervisión israelí. Algunos documentos filtrados hablan incluso de una “zona administrativa palestina unificada”, que abarcaría Gaza y Cisjordania bajo una sola autoridad interina, sin independencia plena.
La expansión de asentamientos en Cisjordania, con más de 500,000 colonos israelíes, refuerza esa sospecha: el plan no se detiene en Gaza. Se proyecta hacia el otro lado del mapa. No hay tanques sobre Ramala, pero sí carreteras, contratos y presencia militar que consolidan el control de facto. La anexión sin guerra, la ocupación disfrazada de acuerdo.
Hamas intenta negociar desde la asfixia. Exige elecciones supervisadas, retiro de tropas y regreso de desplazados. Israel condiciona todo al control total de seguridad y la entrega de rehenes. El alto al fuego parece más una pausa técnica que una solución.
Mientras tanto, las calles del mundo gritan. En Italia 2 millones de personas detuvieron el país en huelga general. En Barcelona, acampadas piden corredores humanitarios. En París, Berlín y Atenas la consigna se repite: no hay paz sin justicia.
Anoto en mi libreta: “Gaza no se reconstruye, se redistribuye. No se busca la paz, se busca el control. Y la gente, la verdadera víctima, ni siquiera fue invitada a la mesa donde deciden su destino.”
“Cuando una familia es expulsada de su casa, no es solo un cambio de lugar. Es pérdida, es fractura, es vacío. La violencia vacía territorios, pero nunca vacía la memoria.”
Paso la página. La tinta se vuelve más oscura. En el Caribe también se prepara otro tablero bajo la palabra seguridad.
Cambio de escenario, mismo patrón: el poder promete seguridad mientras reconfigura territorios. Desde agosto de 2025, Estados Unidos ha desplegado 8 buques de guerra, incluidos el USS Iwo Jima, el USS San Antonio y el USS Fort Lauderdale, junto con 4,000 a 4,500 marinos. En Puerto Rico operan cazas F-35 y aeronaves de vigilancia P-8 Poseidon que patrullan el mar Caribe y el Golfo de Paria.
El Pentágono reconoció que la operación costará millones diarios en logística y mantenimiento. El presupuesto del Departamento de Defensa para “Drug Interdiction and Counter-Drug Activities” asciende a 643.8 millones de dólares, en línea con los montos de años anteriores (entre 580 y 750 millones).
El 2 y el 4 de septiembre fueron hundidas 4 embarcaciones rápidas venezolanas. Este 4 de Octubre se ha informado de una más con 4 tripulantes, todas presuntamente vinculadas al narcotráfico. Hubo decenas de muertos.
Las imágenes satelitales muestran que el despliegue militar estadounidense continúa en expansión progresiva.
En paralelo, la Marina estadounidense reforzó su presencia en el Atlántico con destructores equipados con misiles Tomahawk y sistemas antiaéreos Aegis, mientras la Guardia Costera extendió sus patrullajes hasta el norte de Surinam y Guyana.
Caracas respondió con el despliegue de 15,000 tropas y el anuncio de 25,000 más para reforzar costas y fronteras.
El ministro de Defensa afirmó que el país cuenta con “millones de milicianos listos para defender la patria”, aunque fuentes independientes estiman que apenas 90,000 tienen capacidad real de combate.
La asimetría es brutal: frente a destructores y cazas furtivos, Venezuela mantiene solo 4 fragatas operativas.
El 11 de septiembre, Gustavo Petro calificó las acciones navales como “asesinatos” y prometió no permitir una invasión desde Colombia. Pero apenas 8 días después, su gobierno firmó un memorando de cooperación con el Comando Sur.
Colombia se debate entre la retórica y la conveniencia.
El comando sur actúa en cooperación para operaciones militares en Chile, Uruguay, Argentina, Brasil, Ecuador, Perú, Panamá y Colombia.
Maduro, acorralado, utiliza la amenaza externa como justificación interna. La propaganda oficial habla de resistencia, pero la población enfrenta inflación, pobreza y apagones.
La narrativa del narcoterrorismo le sirve tanto a Washington como a Caracas: uno la usa para justificar su avance militar; el otro, para mantener el control interno.
Anoto en mi libreta:
“Cuando un país despliega ocho buques y miles de soldados frente a otro, no busca interdicción. Busca capacidad de acción. Cuando el discurso antidroga se convierte en doctrina, lo que se prepara no es seguridad, sino una operación hemisférica.”
El mapa lo confirma: buques entre Curazao, Puerto Rico y Colombia, refuerzo de bases logísticas en Aruba y el Caribe oriental. Venezuela es solo un punto visible de una estrategia más grande: el control del hemisferio bajo la máscara de la seguridad.
En la superficie, Washington promete estabilidad; en el fondo, busca dominio.
Europa, en cambio, mira al cielo.
Desde abril de 2025, 40 incidentes de drones no identificados han sido reportados en Finlandia, Polonia, Rumania y Estonia.
Ninguno ha sido atribuido con pruebas verificables, pero la narrativa oficial insiste: Rusia.
La OTAN respondió como si el enemigo ya estuviera sobre sus cabezas. Aprobó un incremento del 11 % en gasto militar, desplegó 10,000 efectivos adicionales en el flanco oriental, Alemania elevó su presupuesto a 86 mil millones de euros, y Francia anunció un fondo especial de defensa.
El miedo se convierte en cohesión. Después del desgaste por Ucrania, Europa necesitaba un nuevo relato, y los drones lo ofrecen: una amenaza sin rostro que justifica el gasto y la dependencia de Washington.
Mientras Europa mira al cielo, África mira a la tierra.
En Madagascar, 22 muertos y 100 heridos tras protestas por fraude electoral y corrupción.
Los enfrentamientos comenzaron el 17 de septiembre y la represión fue inmediata: fuego real, detenciones, toque de queda en Antananarivo.
Europa se organiza con el miedo; Madagascar se desangra en la impunidad.
Anoto en mi libreta: “El miedo es la máscara más vieja del poder. En Europa se llama defensa, en África se llama represión. Pero el mecanismo es idéntico: mantener a la gente quieta.”
Las movilizaciones sociales se multiplican.
En Marruecos, incendios en instituciones públicas y marchas contra la monarquía sacuden Casablanca y Rabat.
En Madagascar, las protestas se extienden a universidades y mercados.
En Italia, 2 millones marchan en huelga general por Palestina.
En Haití, las calles arden contra la intervención extranjera.
En Israel, familias de rehenes acusan a Netanyahu de prolongar la guerra.
En Gaza, los sobrevivientes protestan contra Hamas.
La calle se vuelve el escenario global de la desconfianza.
En cada pancarta hay un mismo mensaje: la política miente, el poder se protege, y la gente ya no cree.
“El poder busca legitimidad. Los pueblos, justicia. Entre ambos se abre un abismo llamado desprecio. Cuando las calles se llenan, ese abismo ya no puede ocultarse.”
En cada rincón del planeta hay desplazamientos cargados de violencia.
Gaza tiene 1.7 millones.
África suma millones expulsados por milicias.
Haití supera los 580,000 desplazados por bandas.
América Latina ve comunidades rurales huyendo de territorios por la inseguridad extrema, que luego terminan en manos de empresas trasnacionales.
El desplazamiento es estrategia: vaciar territorios para abrirlos a negocios. Donde hay ruinas aparecen contratos. Donde hay expulsión, inversión. Es la corrupción global vestida de oportunidad.
El poder necesita legitimidad, necesita premios y narrativas. Trump busca su Nobel, Israel su seguridad, Europa su cohesión, Venezuela su excusa.
Cierro la libreta. Afuera, el ruido del mundo suena igual, pero algo cambió.
El poder sigue hablando con voz de trueno, prometiendo paz y seguridad, como si aún pudiera convencer.
Pero las máscaras se agrietan, una por una, bajo el peso del cansancio y de la memoria.
En las calles, la gente ya no escucha discursos: escucha su propio pulso.
Y cuando el poder deja de convencer, busca un enemigo afuera.
Lo inventa, lo señala, lo viste de amenaza para volver a unir lo que la mentira rompe.
Pero la gente ya no teme. Hay un temblor nuevo, una respiración distinta, un silencio que no es miedo, sino espera.
“Cuando el miedo se rompe, el poder pierde su rostro.
Tal vez —solo tal vez— en esa grieta entre lo que se dice y lo que se vive, empiece a nacer la otra verdad: la que ya no necesita permiso para hablar.
No la verdad del Estado, ni la del héroe.
La otra: la que se escribe con la voz de todos los que ya no creen.
Fuentes consultadas — Pronóstico Reservado, 2025.
- Noam Chomsky. Media Control: The Spectacular Achievements of Propaganda. Pantheon Books, 2002.
- Naomi Klein. The Shock Doctrine: The Rise of Disaster Capitalism. Metropolitan Books, 2007.
- Slavoj Žižek. Violence: Six Sideways Reflections. Picador, 2008.
- Immanuel Wallerstein. The Modern World-System. Academic Press, 1974–2011.
- Murray Rothbard. Power and Market: Government and the Economy. Institute for Humane Studies, 1970.
- Alexander Dugin. The Fourth Political Theory. Arktos Media, 2012.
- Álvaro Vargas Llosa. El regreso del idiota. Random House, 2007.
- Edward Said. Covering Islam: How the Media and the Experts Determine How We See the Rest of the World.Vintage Books, 1997.
- Timothy Snyder. On Tyranny: Twenty Lessons from the Twentieth Century. Tim Duggan Books, 2017.
- BBC News. “Global leaders face growing credibility crisis amid geopolitical tensions.” BBC, 2025.
🔗 https://www.bbc.com/news - The Guardian. “Diplomacy or deception? How world leaders shape narratives of power.” The Guardian, 2025.
🔗 https://www.theguardian.com - Reuters. “Global politics: hypocrisy, influence and the performance of leadership.” Reuters, 2025.
🔗 https://www.reuters.com - Le Monde Diplomatique. “Les masques du pouvoir: diplomatie, communication et contrôle.” Le Monde Diplomatique, marzo 2025.
🔗 https://www.monde-diplomatique.fr - Foreign Affairs. “The Crisis of Legitimacy in Global Leadership.” Foreign Affairs, enero 2025.
🔗 https://www.foreignaffairs.com - The Economist. “Behind the smiles: what global leaders really fear.” The Economist, febrero 2025.
🔗 https://www.economist.com - Al Jazeera. “The age of performative politics: when diplomacy becomes theater.” Al Jazeera English, abril 2025.
🔗 https://www.aljazeera.com - Project Syndicate. “The Decline of Trust in Political Power.” Project Syndicate, mayo 2025.
🔗 https://www.project-syndicate.org - Brookings Institution. “The optics of leadership: managing perception in the multipolar world.” Brookings, junio 2025.
🔗 https://www.brookings.edu - Council on Foreign Relations (CFR). “Image vs. Influence: how leaders manipulate global perception.” CFR, julio 2025.
🔗 https://www.cfr.org - The Atlantic. “When leadership becomes performance art.” The Atlantic, agosto 2025.
🔗 https://www.theatlantic.com
Pronóstico Reservado (2025).

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