•  Ponte al Centro  •  Tu CAUSA es mi CAUSA  •  A Moverse  •  Personas Haciendo Historias  •  Poder Ciudadano  •  Por un reconocimiento Justo, legal y ordenado de las CAUSAS Ciudadanas  • 
Getting your Trinity Audio player ready...

Por Gisela Ontiveros/GoGo @Gittyss

Abrí mi libreta y repasé las notas de estos días. En la primera página, subrayado: “Alaska: Trump y Putin”. En la siguiente, una lista de nombres: “Zelensky, Macron, Meloni, Starmer, Von der Leyen, Rutte”. Y en la última hoja, una anotación que parece eco de todas: “La paz sigue colgando”.

Los hechos no se entienden aislados. Cada uno es una pieza que, al unirse, revela un mapa inquietante: Europa se rearma mientras busca no ser marginada; Rusia consolida sus conquistas en Ucrania; Trump se presenta como pacificador en campaña hacia la historia; y Venezuela se convierte en el laboratorio donde se ensaya el reordenamiento hemisférico que inevitablemente alcanzará a México.

Europa en suspenso

El viaje de los europeos a Washington tuvo algo de súplica y mucho de estrategia. Tras Zelensky desfilaron Emmanuel Macron, Giorgia Meloni, Keir Starmer, Ursula von der Leyen y Mark Rutte. La fotografía no era la de un continente sólido, sino la de una región que teme quedar fuera del reparto.

En mi libreta anoté: “Europa no reza por la paz, firma contratos militares”. Y los números lo confirman. Londres comprometió tres mil millones de libras anuales hasta 2030, tras haber entregado toda su artillería AS-90. Alemania elevó su presupuesto de defensa al 2% del PIB y encargó 35 cazas F-35 a Estados Unidos. Francia y Polonia aceleraron sus programas de drones y sistemas antiaéreos. La Unión Europea blindó un fondo de 100 mil millones de euros hasta 2030.

Europa no viajó para negociar la paz, sino para asegurarse de que su industria armamentista florezca. La paz, para Bruselas, no es horizonte, sino riesgo.

Rusia y la lenta conquista

Mientras Europa compra tiempo y armas, Rusia consolida territorio. Desde 2022 capturó Mariúpol, clave para unir Donetsk con Crimea, y con ello consolidó un corredor terrestre hacia la península. Controla buena parte de Lugansk y mantiene posiciones firmes en Zaporiyia y Jersón, con acceso estratégico al Mar Negro.

Anoto en los márgenes: “Avanza poco, pero no retrocede”. Ucrania ha perdido cerca del 18% de su territorio y cientos de localidades menores. Moscú no necesita un triunfo espectacular: le basta con un modelo de desgaste, afianzando posiciones mientras espera que Occidente se fatigue.

Trump 2.0: el pacificador implacable

En mi libreta ya tengo su hoja marcada: “Trump 2.0: pacificador global”. Porque aunque su tarjeta diplomática siempre fue polémica, esta vez está acumulando acciones concretas.

En Nagorno-Karabaj, logró que Aliyev (Azerbaiyán) y Pashinyan (Armenia) firmaran en la Casa Blanca un acuerdo que pone fin a décadas de hostilidades y concede a EE.UU. un corredor estratégico —el famoso TRIPP: Trump Route for International Peace & Prosperity.

En Congo–Rwanda, el Washington Accord del 27 de junio pactó la retirada de tropas rwandesas del este congoleño y abrió un plan de integración económica regional.

*En Yemen, mediado por Omán, logró un alto al fuego con los hutíes que detuvo ataques contra buques en el Mar Rojo.

*En el conflicto Irán–Israel, tras doce días de enfrentamiento, pactó un cese al fuego con mediación de Catar.

*Además, intervino como mediador en tensiones de India-Pakistán, Serbia-Kosovo y disputas sobre la presa del Nilo entre Egipto y Etiopía.    

               

Anoto en mayúsculas: “Trump quiere el Nobel de la Paz”. Y cree que lo conseguirá. Cada despliegue que termina sin invasión, cada entrega pactada, fortalece su narrativa: la del presidente que ordena sin disparar.

Venezuela, laboratorio del nuevo orden

El Caribe se ha convertido en un escenario de ensayo. Washington desplegó destructores, submarinos y miles de soldados como advertencia. Maduro respondió activando 4.5 millones de milicianos, un gesto que exhibe más teatro que fuerza real.

El trasfondo son los recursos y los costos: Venezuela produce alrededor de 700 mil barriles diarios de petróleo y posee las mayores reservas probadas del planeta. En el Arco Minero del Orinoco se extrae oro y coltán; en la Faja del Caribe, gas. Su economía paralela mueve más de ocho mil millones de dólares anuales, sosteniendo al chavismo pese a las sanciones.

Anoto en mi libreta: “No es ideología, es botín”. El desenlace más probable no es invasión, sino entrega pactada: un final tras bastidores, presentado al mundo como triunfo pacificador. Caracas es el laboratorio: allí se ensaya cómo disciplinar a un régimen debilitado y cómo enviar un mensaje al resto del continente.

México, el espejo inevitable

Cierro mis notas con otra palabra subrayada: “México”.

Para Estados Unidos, México no es opción, es necesidad. Es su socio comercial número uno, con un intercambio de más de 800 mil millones de dólares al año bajo el T-MEC. Su frontera de 3,200 kilómetros define migración, seguridad y flujos económicos. Es proveedor de energía, manufactura y clave en la cadena automotriz.

En este tablero, México es pieza vital de seguridad nacional. Lo que se ensaye en Caracas inevitablemente repercute en Ciudad de México. Lo que sucede en Venezuela es mensaje directo para el sur del Río Bravo.

El costo humano oculto

En medio de cifras y pactos, lo que permanece invisible son las víctimas. En Ucrania, ciudades arrasadas; en Gaza, familias enteras sin destino; en América Latina, poblaciones atrapadas entre economías paralelas y gobiernos autoritarios.

Las estadísticas oficiales maquillan la tragedia, pero la realidad no se puede ocultar: comunidades desplazadas, muertos invisibles y vidas sacrificadas en nombre de pactos que no firman.

Al final, dos hilos recorren todo este tablero:

-La paz como moneda de cambio, ofrecida y retirada según convenga.

-El orden global como pacto silencioso, que redistribuye territorios, recursos y poder económico.

Europa se rearma, Rusia consolida, Trump se viste de pacificador, Venezuela se convierte en laboratorio y México permanece como pieza inevitable. La paz no llega porque es más útil como herramienta que como destino.

Y mientras tanto, con la libreta abierta, seguimos las huellas de un orden que ya se escribe en silencio.

Fuentes consultadas

  • Emmanuel Macron, declaraciones sobre Ucrania, Le Monde, 4 de agosto de 2025.
  • “UK support to Ukraine factsheet”, Ministerio de Defensa del Reino Unido, Gov.uk, 2025.
  • George Allison, “UK details military aid to Ukraine for 24/25 and beyond”, UK Defence Journal, 2025.
  • “Europe accelerates rearmament after Trump-Putin summit”, The Times, agosto 2025.
  • “Western support keeps war industry alive in Ukraine”, AP News, agosto 2025.
  • “Así son los tres buques destructores que Trump ha situado cerca de Venezuela”, Huffington Post España, 14 de agosto de 2025.
  • “Venezuela tensions rise as Maduro mobilizes militias”, The Week, 12 de agosto de 2025.
  • “Venezuela: Transparency International forced into exile”, Transparency International, 2025.
  • “Country Report: Venezuela”, BTI Project, 2025.
  • “Trump says Xi told him China will not invade Taiwan while he’s US president”, New York Post, 16 de agosto de 2025.
  • “Armenia and Azerbaijan sign peace deal at White House”, The Washington Post, 8 de agosto de 2025.
  • “D.R. Congo and Rwanda reach peace accord in Washington”, US News, 27 de junio de 2025.
  • “US, Houthis agree to Red Sea ceasefire”, Reuters, 6 de mayo de 2025.

• • “Iran and Israel agree to fragile ceasefire brokered by Qatar”, Al Jazeera, 24 de junio de 2025.

Spread the love